Gastronomía
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

CRÓNICA

Espinas hospitalarias

25/ago/09 07:16
Compartir
Edición impresa .

Decía Josep Pla que el problema de las espinas era que la gente, en general, desconoce las bases de la anatomía de los pescados; seguramente tiene razón, y los pescados, está claro, no tienen la culpa de tener espinas, pero seguimos pensando que servir un pescado con espinas es una grosería.

Pero es que la cosa espinosa va más allá de la mera grosería: es un peligro, del que pueden sobrevenir consecuencias graves. De hecho, si se fijan, protegemos a los más débiles de esos peligros: evitamos que el pescado que comen los niños tenga espinas, por si acaso. Y lo hacemos de dos maneras principales: o les limpiamos nosotros el pescado, dejándoselo inocuo, o les damos pescado ya desespinado en origen. Riesgos, los justos o, mejor, ninguno.

A mí, salvo en el caso de los peces planos como el lenguado o el rodaballo, en los que las espinas son muy evidentes -a lo mejor es que sí que domino la anatomía de los pleuronectiformes-, una espina inesperada me arruina el placer de comer pescado. Recuerdo un bar de Madrid famoso por sus soldaditos de Pavía al que dejé de ir la tercera vez que me pusieron un soldadito de ésos -ya saben, bacalao rebozado y frito- sin desarmar, es decir, con su "sable". Hoy sé que desespinan el bacalao.

Una espina no esperada puede dar con nuestros huesos en un lugar muy poco agradable para estar: el servicio de Urgencias de cualquier hospital. Los remedios de la abuela -tragar miga de pan- no funcionan, y hay que ponerse en manos de los facultativos.

Los hospitales, por extraño que parezca, siguen sirviendo a los pacientes pescados con espinas. Increíble, pero cierto, tenga el hospital cocina propia o apele a los servicios de un cátering. Uno lo piensa y no se lo cree hasta que lo vive en primera persona.

Cuando uno ingresa en un hospital, lo primero que suelen hacerle es abrirle una vía para pasarle sueros y medicaciones. Ya tenemos una mano prácticamente inútil, lo que hace más difícil todavía poder limpiar con garantías un trozo de pescado.

Sólo propongo que el pescado llegue al enfermo sin espinas. Hoy tenemos a nuestra disposición en el mercado un montón de preparaciones de pescado ya sin espinas -filetes, lomos, palitos, etc.- que resolverían perfectamente el problema.

Caius Apicius

 

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Gastronomía

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: