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¿Dónde vamos esta noche?

El ocio nocturno del Puerto de la Cruz se debate entre el declive y la reconversión fruto del deterioro del producto turístico, la crisis económica y el cambio de preferencias del público.
23/ago/09 24:52
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Valentín Sánchez Herrero,   FEDERACIÓN DE SALAS DE FIESTA
Valentín Sánchez Herrero, FEDERACIÓN DE SALAS DE FIESTA

R. BARRETO, Pto. de la Cruz

¿Dónde vamos esta noche? Detrás de esta sencilla pregunta se esconden numerosas pretensiones e inquietudes en función de quiénes, cuándo y dónde se formulen. El Puerto de la Cruz sigue manteniendo -pese al decaimiento del glamour de otrora fruto de la explosión turística que la llenó de innovación en las décadas prodigiosas de los sesenta y setenta del pasado siglo y que marcó una impronta en la creación de un estilo y marca propios de referencia en Canarias y en España- su atractivo como destino de una oferta de ocio singular. Sin embargo, en medio siglo de industria turística, esta factoría del divertimento y el descanso se ha visto resentida un tanto por la evolución de las tendencias y los gustos de los usuarios, aparejados a los cambios naturales y progresivos de mentalidad o por la propia sinergia que marca la evolución y el desarrollo, incluso acentuado por la transformación de la propia sociología e idiosincrasia de la gente y, lo que ha sido determinante, el avance de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación que han dejado en el camino atavíos tales como acudir al cine, ya por la irrupción de las videotecas, las proyecciones en televisión e internet. Con los tiempos cambian las pautas de conducta y los hábitos, desaparecen unos y se crean otros, dado que la sociedad no es un ente estático, sino un cuerpo dinámico, cambiante. El Puerto de la Cruz no es ajeno a esos avatares y ya desde comienzos del presente siglo se apreciaban los primeros síntomas de la transformación del ocio nocturno, se registraban los primeros cierres de discotecas o establecimientos emblemáticos, una sangría que no se ha frenado, desde la desaparición de lugares de referencia como el Cintra Pirata o el Café Columbus, el traslado desde el hotel Botánico hasta el edificio Oro Negro de la discoteca El Coto, para luego dar paso a Cotton Club y Sabor Sabor, o la pérdida, mucho antes, de discotecas como Golden Blue. A esta pléyade de estrellas perdidas en el firmamento nocturno se suman Tusset, Tifanny, Flash, Bali, que copaban los subterráneos o undergraund de la avenida centro o del Generalísimo Franco, ahora Familia Betancourt y Molina; Concordia, Atlantis, y la más sonada Victoria y, ni que decir tiene, la desaparición del Carrusel, situado en la avenida Melchor Luz, y que resurgió con otro nombre. Pero no todo acaba ahí, sino que la peatonalización de la avenida de Colón implicó, en cierto aspecto, renunciar a establecimientos como El Poncho y el Kalipso, que tantas noches amenizaron, y que ahora es sitio de paso entre restaurantes, hoteles, tiendas, vendedores ambulantes, y donde el Café París le sigue dando un toque señorial. Una situación que ha devenido por las sucesivas coyunturas económicas y por el cambio en las preferencias de los jóvenes y de los adultos de nueva generación.

La década de los ochenta fue la época de las Galas Ota del Lago de Martiánez y de sus "shows" de la sala Andrómeda, del tablao de Martiánez, de las cenas culturales del Botánico los sábados por la noche y de infinidad de espectáculos relacionados con la farándula, mundo de la moda y de las bellas artes de ámbito nacional e internacional, en las discotecas El Coto, Victoria y Golden Blue. Sin embargo, todavía sobreviven discotecas como Joy y El Vampis o salas de baile como El Bolero, en la zona de Martiánez, y las barras americanas o bares de copas. El ocio juvenil ha encontrado respuesta en múltiples establecimientos singulares y acordes con su idiosincrasia y apetencias.

Ese mundo de posibilidades que se abría para las parejas o a título individual de adolescentes, jóvenes y adultos ha dado un giro de 180 grados, la iniciativa privada se ha visto un tanto suplantada por la opción institucional en la promoción del ocio nocturno. Ante la falta de esos recursos para la diversión o debido a otros factores aparecen fenómenos sociales juveniles como el botellón, con todas sus implicaciones, y los espectáculos de masas al estilo de Inspiración Tenerife o Innovación o recitales, como respuesta a la demanda de esparcimiento.

El alcalde accidental y concejal de Juventud, Jonay Rodríguez, señala que "estamos ante un proceso de reconversión de la oferta de ocio nocturno fruto de la irrupción de nuevas tendencias en los modelos del esparcimiento y la diversión de los diferentes segmentos sociales y como resultado de la propia evolución educativa. Los jóvenes de ahora plantean unas actividades de ocio más tarde con respecto a hace 20 años, los establecimientos y locales de ahora no son los mismos que los de hace dos décadas. En este sentido, es conveniente trazar un perfil social diferente. Lo bueno que tiene el Puerto de la Cruz es su gran capacidad de atracción y que la gente de otros municipios de la Isla no ha dejado de venir para participar de la oferta de ocio nocturno".

Aclara que "el apoyo institucional ha sido clave para que los jóvenes se acerquen y se pueda plantear con ellos dar un giro al concepto que vincula ocio nocturno con alcohol y diversión, porque no se trata de eso, sino de muchas cosas diferentes y enriquecedoras desde la perspectiva cultural: excursiones nocturnas de medio ambiente y formación, astronomía. Canalizar el ocio nocturno hacia aspecto más edificantes que implican la compatibilidad del descanso de la población y de la diversión".

Binomio complicado.- "Cualquier ciudad de España - matiza- se plantea el binomio derecho al descanso y la diversión. No se puede concebir un municipio turístico diferenciado y con una marca propia con unas actividades de ocio nocturno si luego se intenta desprestigiarla, en cierto modo. El derecho al descanso se ha de respetar en todo momento, pero, con el paso de los años, hemos apreciado que determinadas personas o grupos muy concretos se quejan por otros motivos que por el ruido que se pueda generar puntualmente. La sociedad del Puerto de la Cruz comprende esta circunstancia particular, la servidumbre implícita que conlleva la categoría o actividad turística. Hay momentos en el año en los que se generan más ruido como en agosto, un mes en el que los jóvenes de la Isla vienen al Puerto de la Cruz, atraídos por Inspiración Tenerife, Innovation, y las semanas jóvenes y del Movimiento Gay".

Indica que "la ciudad entiende que debe haber momentos en que el ocio sobresalga un poco más que el resto porque, de lo contrario, no sería un destino turístico, no podríamos plantear una oferta a un público en general".

El responsable de Juventud tiene claro que la ciudad sigue siendo un referente del ocio nocturno en el Norte de Tenerife y precisa que "en los dos últimos años hemos relanzado estos aspectos con los espectáculos de masa como Inspiración Tenerife. Además se aprecia un repunte de la demanda de ocio nocturno en la ciudad, porque se ha detectado un incremento de la actividad, que durante años ha estado un tanto refrenada".

Oferta diferenciada .- Agrega que "el Puerto de la Cruz dispone de una oferta diferenciada desde los años sesenta del pasado siglo, con aquellas primeras discotecas que marcaron una impronta, y que, desde ahí, se ha formado una conciencia de tener en la noche una vía de escape económico para las empresas y de expansión para los usuarios. Sin embargo, los tiempos y las tendencias han cambiado. El ocio nocturno, como todo en la vida, evoluciona. La gente, hace 40 años, a las 10 de la noche estaba en su casa, pero ahora, a partir de la media noche, empieza a salir a los lugares de esparcimiento. Los cambios de cultura y de tendencias han implicado que de noche se puede vender y consumir y obtener mayor rentabilidad".

Asignatura pendiente.- El portavoz de Coalición Canaria y ex alcalde del Puerto de la Cruz, Marcos Brito, pone de relieve acerca de la evolución de la oferta de ocio nocturno que "estamos en dos contextos completamente distintos: en los años sesenta sólo había un municipio turístico en Tenerife, y, posiblemente, en Canarias, con unas salas de fiesta magníficas, que incluso se fueron diversificando por segmentos sociales, para adultos y jóvenes. Con la irrupción de otros destinos y la llegada de un turismo diferente al de aquellos años se ha operado un cambio. En consecuencia entiendo que el ocio nocturno sigue siendo una asignatura pendiente. Creo que procede efectuar estudios de viabilidad, porque actualmente, se carece de una infraestructura atractiva para el disfrute de los turistas que nos visitan. Habrá que compatibilizar y armonizar mucho el descanso con la diversión, dado que existe un desequilibrio. El ruido que se genera los fines de semana no reportan beneficios para la ciudad desde el punto de vista turístico y de la diversión. Hace falta discotecas para parejas, matrimonios y público en general, al estilo de Los Caprichos, que había junto al Café de París. Los fines de semana en el Puerto hay que buscar alternativas para la juventud y que las familias descansen".

Brito señala la conveniencia de que se articule un consenso de todas las fuerzas políticas y agentes económicos y sociales para la rehabilitación de la ciudad. Hay que sopesar las fortalezas y debilidades de la ciudad turística.

Cementerio de elefantes.- El portavoz del Partido Popular, Luis Miguel Rodríguez, considera que se ha operado un cambio de tendencia en los gustos e intereses de la población, particularmente, entre los jóvenes, sobre el ocio nocturno. Sostiene que "el Puerto de la Cruz fue hace 25 años una referencia del ocio a nivel insular, la gente venía atraída por el ambiente que se creaba en torno a la vasta oferta de discotecas y lugares de diversión y ahora todo eso se ha perdido, un tanto acusado por el declive de la ciudad. Pienso que no se ha sabido mitigar esa decadencia con nuevas ideas o proyectos, se han obstaculizado iniciativas empresariales. Hace años predije que el Puerto de la Cruz se convertiría en un cementerio de elefantes y no me he equivocado".

El edil conservador apuesta por un apoyo decidido a la iniciativa privada para que el Puerto recobre la pujanza perdida. "Muchas cadenas de discotecas -aclara- se han retirado. El Lago Martiánez es un recurso que se tendría que explotar las 24 horas del día".

Efectos de la crisis.- El vicepresidente de la Federación de Salas de Fiestas, Baile y Discotecas de España, Valentín Sánchez, indicó a EL DÍA que la implantación de los controles policiales en las carreteras contribuyeron, en cierta medida, a que se retrajera el flujo de visitantes del área metropolitana hacia el Puerto de la Cruz, a partir de la década de los noventa, una situación que se ha agravado con la crisis económica, pero también a la diversificación de la oferta en otros ámbitos de la Isla, como Santa Cruz o el Sur. Una circunstancia que supuso un duro golpe para establecimientos como El Bahamas, Dolce Vita y Jockey Aprecia un cambio de tendencia en los gustos y preferencias de los jóvenes y parejas en relación con el ocio. Recuerda la época dorada de las discotecas, salas de fiestas y clubs que abundaban en la ciudad turística, como el Joy, Jockey, Sabor Sabor, Victoria y El Coto, entre otras. El turismo extranjero tenía un peso específico importante en la noche del Puerto de la Cruz, con un 40% de visitantes alemanes.

"En el Puerto da miedo poner un negocio nocturno -añade- porque a partir de las 22 horas apenas hay gente en la calle, sólo se ven matrimonios de la tercera edad".

El auge de la calle y las terrazas

La calle y las terrezas de las cafeterías, pubs y restaurantes toman la noche como alternativas a la carencia de locales o establecimientos de esparcimiento convencionales, que han ido quedando en la cuneta por los efectos de la crisis o la decadencia de la primera ciudad turística canaria. Este verano se ha podido constatar la presencia de público y de turistas en las calles y plazas. Calles a rebosar, mientras que muchos establecimientos acusaban la ausencia de clientes. La falta de lugares de ocio nocturno se suple con las terrazas, pubs o establecimientos notorios y concurridos como El Hannen Barril (en la foto de Ángel Hernández), Central, La Casona, Compostelana, Track, Dinámico, de la plaza del Charco y de la avenida de Venezuela. Se evidencia un desplazamiento del centro neurálgico de Martiánez hasta la zona de influencia del muelle pesquero o de la Ranilla, porque pese a las cafeterías de diseño de la popular playa, todavía no se ha llenado el vacío que dejó el emblemático Columbus. Sin embargo, mantienen su animación otros ámbitos emblemáricos de las calles El Lomo, Mequinez, y San Felipe. El ocio nocturno de alto nivel está representado en Ábaco, que ocupa la Casa Grande, en El Durazno, zona de restaurantes. La administración local estudia redefinir la oferta del buque insignia de la ciudad, del Complejo Turístico del Lago de Martiánez, con vistas a propiciar su explotación durante las 24 horas. La joya de la corona de la noche portuense marcó una época, y lleva el sello y la personalidad del artista lanzaroteño universal César Manrique, y ahora se combina como sede del Casino Taoro y como escenario de acontecimientos de masas al aire libre, y no que decir tiene, como área de baño para turistas locales y extranjeros y usuarios.

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