EN LA SEDE CENTRAL de CajaCanarias de la plaza del Patriotismo, Pepe Dámaso, premio Canarias de Bellas Artes en 1996 expone una muestra antológica de sus obras desde 1951.
Conocí al artista en 1962 en una muestra en la que exponía unos dibujos a la sanguina de las viejas de Agaete, que recordaban, por su desgarrado expresionismo, a algunas obras de Goya, junto con obras abstractas.
Dámaso se puede considerar como autodidacta porque, aunque estudió algún curso en la escuela de Bellas Artes de Sevilla, interrumpió su carrera. En Madrid expone y conoce a César Manrique, convirtiéndose en un gran amigo, aunque Dámaso nunca abandonará la figuración.
En la muestra aparecen pinturas abstractas y dibujos en donde se utilizan rojos, blancos y negros, pero son sus series muy importantes en las que aparece obsesivamente la muerte, que será una de las características junto con el sexo de su pintura, entre ellas la Umbría, inspirada en la obra de Alonso Quesada sobre la enfermedad "la tuberculosis", el aislamiento insular, la soledad, con un expresionismo que caracterizará toda su obra que a partir de la década de los 60, obra que se vuelve matérica, con diversos materiales como barnices, polvo de mármol y otros secretos, apareciendo también técnicas mixtas como encajes, bordados, arpilleras, como en su serie la muerte o la muerte puso huevos en la herida. Sin embargo, tiene otra serie inspirada en su Agaete natal como la rama en la que se refiere a los ritos prehispánicos para implorar la lluvia o Juanita, mujer del pueblo, ya vieja, que influyó poderosamente en el artista. También realiza esculturas, unas inspiradas en maniquíes, otras en máscaras del arte africano, cultivando siempre lo figurativo y lo abstracto, practicando también el collage. Realiza retratos de niños en diferentes épocas. Una de sus series importantes, las de Héroes Atlánticos, en la que se plasman los siete héroes más representativos de las islas en su lucha contra la conquista castellana. Son también muy interesantes sus obras dedicadas al portugués Pessoa y al tranvía lisboeta, o la dedicada a Cuba con su vegetación, sus paisajes o sus efebos llenos de erotismo, o la serie del niño arquero, inspirado en el poeta Tomás Morales en donde intervienen la muerte y el sexo. Es interesante la serie dedicada a Andy Warhol, en donde el pintor estadounidense se muta en calavera que grita con desesperación en colores brillantes. Su última gran serie fue la dedicada al grito de Munch, en donde aparece el gran pintor noruego, pero en que el personaje del grito se va convirtiendo en Pepe Dámaso, que grita a su vez tapándose los oídos rodeado de la vegetación isleña y del mar.
Pepe Dámaso ha diseñado azulejos, pañuelos de cabeza, abanicos y hay que decir que la evolución tan grande del artista, que posee muchas más series, se inició pintando acuarelas de su Agaete natal y de sus alrededores.
*Académica correspondiente de Bellas Artes de San Fernando
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