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ÁLVARO BENITO CANTANTE Y LÍDER DE PIGNOISE

"Ser un ex futbolista fue un lastre"

22/ago/09 07:39
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PIGNOISE ACTÚA ESTA NOCHE EN SAN ANDRÉS Y SAUCES./ CEDIDA
PIGNOISE ACTÚA ESTA NOCHE EN SAN ANDRÉS Y SAUCES ./ CEDIDA

JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

Una grave lesión que nunca "cicatrizó" lo apartó precipitadamente del fútbol de elite hace más de diez años: formó parte del Real Madrid, saboreó la internacionalidad con la roja en distintas categorías y en el curso 97/98 jugó como cedido en el Tenerife. Álvaro Benito aterriza hoy en la Isla Bonita al frente de Pignoise. Él, Héctor Polo y Pablo Alonso serán los protagonistas de una cita que se incluye en el ciclo La Palma es un Punto que esta noche (22:00 horas) se traslada a la plaza Montserrat de la localidad de San Andrés y Sauces. El concierto es de libre acceso y tiene como teloneros a los anfitriones de Avernussus.

"Salir del mejor club del mundo para empezar a tocar en un conjunto que no lo conocía ni Dios es igual de difícil que pedirle a Bono que se marche de U2 para entrenar en el Real Madrid", dijo el salmantino tras repasar la biografía de la marca que él abandera desde 2002. "Ser un ex futbolista fue un lastre en los primeros años de Pignoise", reconoce Álvaro Benito.

-Su grupo regresa a Canarias, un destino que han visitado en varias ocasiones y que tiene un significado especial para usted.

-Las Islas son una plaza apetecible para cualquier músico porque cuesta mucho incluirlas en una gira y cuando entran de lo que se trata es de cerrar un par de conciertos. En este caso solamente vamos a La Palma porque, junto con Lanzarote, era uno de los sitios del Archipiélago donde aún no había tocado. Luego, a nivel personal, siempre me he sentido a gusto en Canarias, tanto con Pignoise como cuando formé parte del CD Tenerife.

-En siete años su banda ha ido evolucionando desde los sonidos punk a un pop-rock mucho más comercial. ¿Ésta es la verdadera cara de su banda?

-Al empezar un proyecto musical no sabes con certeza el rumbo que vas a tomar y te hipotecas con una serie de gustos personales. Pignoise, por ejemplo, comenzó cantando en inglés y ahora camina por otro género que está más próximo al pop-rock que se hace en España y que es el que mejor resultado nos ha proporcionado. En general, el mundo de la cultura está en crisis y la música no se salva de las dificultades económicas. Por mucho que te guste una cosa llega el día en el que te planteas que tienes que dejar de perder dinero.

-¿Subsistir en una autopista musical en la que los grupos aparecen y desaparecen a una velocidad de vértigo es todo un acto de valentía?

-Sí que lo es (se ríe). Poder vivir de la música es un privilegio, pero lo es mucho más llevar tus temas a lugares donde nunca han llegado. En este sentido, nos ilusiona actuar en La Palma. Esto es una cadena que tiene que estar bien sujeta para evitar que se rompa. Uno pone el trabajo, otra persona se fija en ti, otros te promocionan y, al final, el público escucha lo que haces. Si falla algo, no hay nada que hacer. Pignoise tuvo su punto de inflexión al participar en la banda sonora de la serie de Antena 3 "Los hombres de Paco". A partir de ahí, la gente supo de nuestra existencia. Más tarde, optamos por no seguir con la serie y creo que fue una decisión acertada porque demostramos que cada cual podía caminar en solitario.

-¿En algún momento pensaron en el "riesgo" que supondría que el público encasillara a Pignoise por la melodía de la serie de Antena 3?

-Sería una estupidez no admitir que parte de lo que somos se consiguió por el éxito que tuvo la sintonía de "Los hombres de Paco". Fue un punto de partida que nos permitió entrar en el círculo de los medios de comunicación, nuestras canciones comenzaron a sonar en la radio y el público pidió a Pignoise en directo. La música tiene algo de arte y por mucho que te creas que acabas de hacer la canción de tu vida, luego estás a merced de un juicio popular que, en realidad, es el que decide si esta composición va a tener un recorrido más o menos largo o todo se acaba en cuanto alguien la oye por primera vez.

-¿Están satisfechos de todos los pasos dados desde su fundación?

-En este mundo hay demasiada tontería y todos quieren comer de su trabajo, es decir, que no soy yo el que va a arrojar piedras contra mi propio tejado. Puede que el crecimiento de Pignoise haya sido más lento que el de otras bandas, pero estamos satisfechos con lo conseguido y con los objetivos que nos planteamos a corto plazo. Hubo un tiempo en el que no hacíamos más que palmar pasta con la música y no creo que fuéramos más románticos que nadie. Si para ganar fama tienes que poner tu música a una serie que cuenta con unos niveles de audiencia brutales lo haces y no por ello te tienes que sentir mal. Al contrario, estaremos agradecidos siempre a todas las personas que pensaron en Pignoise para realizar este trabajo.

-¿Qué planes tienen para después del verano?

-En cuanto acabe esta gira nos metemos en el estudio para grabar un disco que es totalmente distinto a todo lo que hemos presentado en los discos anteriores. Igual ha llegado el momento de buscar nuevos alicientes musicales, pero sin perder la esencia de lo que es la banda. El cuerpo ya nos estaba pidiendo el cambio que queremos plasmar en el nuevo álbum.

-¿Lo de renovarse o morir?

-Pero sin volverse locos. A mí no me gusta ni hacer ni escuchar la música que apareció seis años atrás. Pignoise no crea nada nuevo desde mayo de 2007 y la idea es sorprender al público con el trabajo que saldrá la próxima primavera. Tras cuatro años seguidos de concierto en concierto tienes que proponer algo realmente novedoso.

-¿El directo es la alternativa a una industria discográfica que está agonizando?

-Por el momento está siendo el mejor remedio posible. El formato CD ha muerto y todavía nadie ha dado con la fórmula mágica para sacar a la música de la crisis. Aún se ponen a la venta, pero no se venden. Este es un entierro que ya dura varios años y nadie tiene claro cómo va a acabar todo. Posiblemente dentro de un par de meses se esté hablando otra vez de formaciones que acumulan 200 ó 250 actuaciones en directo por año. El asfalto está recuperando el mismo protagonismo que tuvo hace un tiempo y los músicos están obligados a salir a la carretera para ir en busca de actuaciones en vivo.

-¿Toca subirse al furgón?

-Pues sí, pero yo soy de los que prefieren estar todo el año en las carreteras que esperar a que te llamen por teléfono a ver si sale un bolo. Es lo que toca. Se han acabado los años dorados en los que un artista vendía medio millón de discos sin salir de su casa. Está claro que el objetivo de cualquier músico es ganar dinero haciendo lo que más le gusta, pero a nosotros no nos mueve esa ambición de acumular pasta. Sobre todo, porque hoy los beneficios no son tan grandes como los que se obtenían hace unos años. El mayor privilegio que puede tener una persona es vivir de lo que más te gusta.

-Hablando de giras, ¿la imagen de la banda no salió reforzada tras lo ocurrido hace unos días en Ciudad Real?

-El lío de Agudo no lo originó Pignoise. Nosotros nunca hemos dejado tirado a nadie en un concierto. Lo sucedido estuvo motivado por unas limitaciones técnicas que no tuvieron nada que ver con el grupo y que se acentuaron a lo largo de un concierto que no pudo seguir adelante cuando ya se encontraba en su recta final.

-¿Su pasado madridista ayuda a la hora de consolidar al grupo?

-Al contrario, creo que Pignoise lo ha tenido mucho más difícil en sus tres o cuatro primeros años que cualquier otra banda. Llevamos un montón de tiempo luchando contra esto y al final creo que me he liberado de mi pasado.

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