EFE, Las Palmas de G. C.
Los afectados por el siniestro del vuelo JK5022 que dejó 154 muertos en Barajas encaran el primer aniversario de la tragedia con la sensación de que, un año después, aún está todo pendiente en cuanto a asumir responsabilidades y, por supuesto, encajar lo sufrido.
De hecho, el aniversario se conmemorará hoy en dos actos distintos, uno en Madrid, origen del vuelo, y otro en Gran Canaria, su punto de destino, debido a que "muchísima gente no está capacitada para volar todavía" tras el impacto de lo vivido, según destacó en una entrevista concedida a Efe Zaida Rodríguez, portavoz en la Isla de la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022.
Una organización cuyos integrantes, en su inmensa mayoría familiares de las víctimas de un siniestro que se saldó con sólo 18 supervivientes, han asumido la investigación judicial del suceso, la asunción de responsabilidades por parte de la compañía que operaba el vuelo, Spanair, y el objetivo de que se tomen medidas para evitar que tragedias similares se repitan, como una "lucha" por librar aún.
"La lucha que tiene cada una de las personas que pertenecen a la asociación, las ganas de saber la verdad y, sobre todo, de que esto no vuelva a pasar", es, precisamente, lo que más valora del trabajo conjunto esta joven de 30 años de San Bartolomé de Tirajana, que se vio comprometida de forma imprevista en esa tarea al perder a sus padres al estrellarse el JK5022.
Unas muertes, la de su padre, Honorio Ángel Rodríguez Dávila, de 54 años, y la de su madre, María Lourdes Ramírez González, de 51, que, al igual que las del más de centenar y medio de víctimas del siniestro, no han sido todavía compensadas como se debiera por la justicia, ni tampoco han servido, como entienden los afectados que tendría que ocurrir, para que se mejore la seguridad aérea en España.
Y es que, al igual que, desde el punto de vista anímico, "la gente sigue acudiendo al psicólogo" para tratar de superar el drama un año después y se estima que la ayuda psicológica deberá continuar al menos otro tanto, entre supervivientes y familiares de las víctimas persiste la convicción de que la seguridad aérea en España, pese a lo ocurrido, "sigue exactamente igual que el 20 de agosto".
"Para nosotros no ha cambiado absolutamente nada, aunque se diga lo contrario, a lo mejor, desde Aviación Civil o desde el Ministerio de Fomento", sentenció, al respecto, Zaida Rodríguez.
Ésa es una afirmación hecha "desde nuestro punto de vista, y después de todo lo que nosotros hemos investigado dentro de la asociación y del trabajo que hemos ido realizando", subrayó la portavoz.
A ello se suma la espera por que se ultimen las actuaciones judiciales en relación al suceso, así como por una resolución que dictamine que tengan que asumir las máximas consecuencias quienes resulten responsables de lo ocurrido, y en especial la compañía Spanair.
Empresa que los afectados creen que, aunque "de cara a la galería se ha hablado de muchísimas ayudas", no ha respondido como debiera por el siniestro. Puesto que -argumentó su portavoz- "la ayuda por parte de Spanair se fijó en una indemnización previa que, por ley, están obligados a dar; no es que ellos consideren que existe una culpabilidad suya y lo subsanen de esa manera, no, sino que, por ley, se dio una indemnización".
Investigación abierta
El presidente de la Asociación Sindical Española de Técnicos de Mantenimiento (Asetma), Chema Delgado, ha asegurado que el técnico del vuelo JK5022 "siguió el protocolo y realizó su trabajo correctamente", por lo que ha asegurado "no entender" que técnicos de mantenimiento sigan imputados a pesar de que el fiscal dijo hace meses que "no había elementos de juicio suficientes" para ello.
Delgado ha criticado que el Ministerio de Fomento no haya aceptado una lista con técnicos para intervenir en el esclarecimiento de los posibles fallos que provocaron el accidente. "El juez no ha querido recibirnos", ha denunciado asimismo el presidente de Asetma, que ha señalado que la investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) ha llegado a conclusiones que "por desgracia son las mismas que las del primer día", y ha pedido despejar incógnitas como por qué la pista tenía determinadas condiciones, por qué el personal de emergencias tardó tanto en llegar y por qué los controladores no tuvieron claro si se trataba de un avión o de una quema de neumáticos.
Asetma ha defendido que en "ningún momento" los dos técnicos imputados por la investigación judicial debían haber sido imputados.
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