EFE, Berlín
El tinerfeño Mario Pestano, plusmarquista español de disco con una marca de 69,50 metros, volvió a fracasar en la hora decisiva al clasificarse décimo en la final de los campeonatos del mundo, por debajo, incluso, de su modesto objetivo de terminar entre los ocho mejores.
En Alemania siempre había tenido "buen feeling". La última semana obtuvo una victoria en Cottbus y en este mismo estadio fue segundo en el prestigioso mitin de la Golden League, hace cinco años.
Sin embargo, el primer tiro de la final no fue bueno y eso tal vez socavó su confianza. Con 62,76 empezaba quinto y su nulo en el segundo turno le retrasó hasta el noveno. Necesitaba pasar de 62,83 en el tercero para seguir en la contienda pero se quedó en 62,27.
Una vez más, había quedado eliminado en una gran competición. En la calificación había lanzado 65,03 metros por la mañana y en su primer intento. En la hora suprema, una vez más, el brazo se le ha encogido y se despide con una de sus peores marcas del año.
Pestano quiso sacudirse presión al declarar que llegaba a los Mundiales con el objetivo, modesto para él, de quedar entre los ocho primeros, pero ni siquiera eso consiguió. El año pasado, el plusmarquista español había elevado su récord nacional hasta los 69,50 metros en Tenerife, su tierra.
"Más de lo mismo"
Mario Pestano salió resignado del estadio Olímpico por haber vuelto a desperdiciar una oportunidad de obtener una medalla y dispuesto a seguir en la lucha: "Un bebé antes de caminar se cae 2.000 veces". Pestano, que ya espera su próxima oportunidad en los Europeos de Barcelona 2010, aseguraba que no había excusas y que no le había salido.
"Más de lo mismo", decía con una sonrisa de decepción en su cara y con un plátano en su mano. "Tengo menos fuerza que el plátano en la competición", decía con sorna. "No sale y no sale. No va (en la gran competición)", apuntó el canario, que ahora necesita salir por Berlín con su familia para desconectar.
"Con lo fácil que estaba... pero parece que me gustan más los retos difíciles que los fáciles. Pero, bueno, en el mundo hay cinco o seis mil millones de personas y yo he quedado entre los diez primeros", apuntó.
En otro orden de cosas, Mayte Martínez, medallista de bronce en Osaka 2007, consiguió un laborioso séptimo puesto en una final de 800 dinamitada por la sudafricana Caster Semenya, sobre cuyo género pesan algunas dudas que habrá de resolver el test de sexo al que está siendo sometida.
Por la mañana, Jackson Quiñónez, finalista en los Mundiales de Osaka 2007 y en los Juegos Olímpicos de Pekín, había superado la primera ronda de 110 metros vallas con un tercer puesto en la primera serie y una marca de 13.63.
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