1.- Todos los que escribimos en los periódicos hemos sentido alguna vez la tentación de definirnos y de definir lo que hacemos. Umbral , que es uno de los autores que mejor han etiquetado este trabajo, ha dicho que "el periodismo es en sí una sociología de espías y estilistas, de bellas y divorciadas, pero no un mundanismo en colorín sino un estudio del hombre, informática y un estudio de la prosa como escritura mágica con el poder de hilar lo que pasa y teatralizar lo que no pasa". Vargas Llosa dijo que "el periodismo es la historia haciéndose" y Oscar Wilde remachó escribiendo que "la diferencia entre periodismo y literatura es que el periodismo es ilegible y la literatura no se lee". Todos tienen razón. Si pasamos revista a algunos locos que han accedido a los medios de comunicación canarios, chachones irredentos, incultos reconocidos e incluso calumniadores convictos, carne de cárcel en suma, concluiremos en que toda la poesía, la magia y la historia que reclaman los hacedores de frases se estrellan en los muros levantados por estos desalmados, que van cayendo una vez tras otra en los juzgados, pero sin que un juez se atreva a suspenderlos a perpetuidad.
2.- Durante mis trece años como presidente de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife y mis cuatro años como vicepresidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) fui uno de los más entusiastas defensores de la segunda y tercera vía de acceso a la profesión periodística. Es decir, que no sólo accedieran al carné profesional, y a los propios colegios y asociaciones, licenciados en otras carreras universitarias, sino también aquellos que habían hecho del periodismo su profesión, con un buen currículo, aunque no hubieran pasado por la universidad. Todo fue bien, costó mucho pero se convirtieron en periodistas "con carné" centenares de excelentes profesionales. Mas no la bazofia que se ha colado en algunos medios de Canarias, singularmente en ciertas radios y televisiones locales y en algunos digitales. Carne de presidio, como ya he dicho.
3.- Claro que no sólo estos desalmados merecen la reprobación social. Sino también otros que no soportan que los demás crezcan y se mantengan y arremeten contra algunos medios con un entusiasmo digno de mejor causa. He leído en la prensa de Las Palmas -incluso en la de Las Palmas infiltrada en Tenerife con una hoja parroquial- los mayores disparates contra otros medios de comunicación, incluido este que tienen en sus manos. Son los pontífices de la libertad de información y de opinión. Los que se creen los dueños de la prensa. Los advenedizos, voces de sus amos, que no merecen otra cosa que el desprecio más absoluto. Los hacedores de frases tendrían su agosto con ellos. El canario, también: batatas, que son unos batatas.
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