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EFE, Madrid
Conseguir durante tres semanas que los niños israelíes y palestinos olviden con sonrisas el miedo que les produce el conflicto en la zona donde viven fue objetivo que este verano han visto cumplido cuatro miembros de la ONG española Payasos Sin Fronteras (PSF).
"Dos Perillas", "Trotonix", "Pipa" y "Sevelinda de Cabeza", tres payasos y una payasa, "casi" demostraron que la risa no tiene ni idiomas ni fronteras.
Y es que, aunque actuaron sin ningún impedimento en kibutzs israelíes y en poblaciones de Cisjordania, el Gobierno israelí les impidió llegar a Gaza, alegando, entre otras razones, que "ese tipo de ayuda humanitaria no era de urgencia", explicó Enrique Calderón, conocido como "Trotonix" por llevar una vida de trotamundos.
Aseguró que, "por sus narices de payaso", volverá otro año a intentar llevar la risa a los niños de Gaza, un deseo compartido por su compañero Miguel Julián, alias "Dos Perillas", con las que forma una "v" de victoria al revés porque se considera "el payaso fracaso".
"Hemos estado en sitios donde no habían visto un payaso en su vida y arrancar unas primeras sonrisas así para nosotros es una suerte increíble", afirmó Calderón.
Desde el 13 de julio hasta el 2 de agosto, los cuatro artistas madrileños realizaron un total de 29 espectáculos para unas 3.000 personas, la mayoría niños, quienes les han recibido "con los brazos abiertos y muy agradecidos porque alguien se acuerde de ellos", señaló Julián.
Tanto "Trotonix" como "Dos Perillas" reconocieron que, aunque tienen experiencias similares en el Sáhara occidental, Argelia, Marruecos y Haití, no han aterrizado aún porque la experiencia en Israel ha sido "muy vivida", especialmente por "la impotencia" de no poder entrar en Gaza.
"En los sitios donde hay conflictos es donde los niños más necesitan nuestra ayuda psicológica, que se olviden un poco de la miseria que les han creado los mayores y, éstos, a su vez, que se olviden de la propia miseria que crean y dejan a las generaciones venideras", dijo Miguel Julián.
Precisamente, la ONG Payasos Sin Fronteras fue fundada en 1993 en Barcelona en respuesta a la situación de los niños de Croacia durante la guerra de la antigua Yugoslavia.
Los cuatro payasos que han viajado a Israel y Palestina prepararon su espectáculo unas semanas antes de partir, aunque sobre el terreno tuvieron que improvisar, llegando a realizar hasta tres funciones.
"Nos solíamos levantar a las siete y media y, tras pasar varios puestos de seguridad donde revisaban concienzudamente nuestro coche por si llevábamos bombas, nos preparábamos para actuar a las diez, a la una y a las cinco", recordó Julián.
Escenas de pánico
A él le marcó bastante su visita a una comunidad de beduinos: "Todos sus habitantes estaban retenidos porque el Gobierno israelí buscaba entre ellos a un presunto partícipe de la Segunda Intifada, y presenciamos escenas de pánico, mujeres llorando... sacar una sonrisa en esos momentos era imposible".
Otras experiencias inolvidables fueron las visitas a dos centros de menores en Ramala. En el de niños sólo había seis detenidos, con los que hicieron un taller de malabares y, aunque tenían miedo de dejarles que utilizaran tijeras, los chicos "se portaron fenomenal", destacó.
Más impactante aún fue la visita a un centro en Belén de niñas que habían sufrido abusos sexuales. "Algunas no podían reírse, aunque al final conseguimos que movieran los músculos de la cara", rememoró este payaso profesional, quien, como hobby, acaba de aprobar el curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años.
"Me gustaría estudiar Derecho para meter a mucha gente en la cárcel", declaró.
"Dos Perillas" y "Trotonix", junto con "Pipa" (David Criado) y "Sevelinda de Cabeza" (Laura Bolón) se apoyaron entre ellos en los momentos más duros. "Nuestra profesión es hacer de tripas corazón", concluyó.
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