PRESUME Santiago Pérez, político picapleitos un tanto desnortado desde que no pudo ser alcalde de La Laguna, de haber participado en la lucha contra el franquismo durante su juventud. Así lo manifiesta en un periódico digital canario. Según sus palabras, él, y muchos como él, estuvieron en el punto de mira de la policía franquista no por correr delante de "los grises" -el color de los uniformes que entonces vestía la Policía Armada, hoy Cuerpo Nacional de Policía-, "sino por organizar al estudiantado universitario en clave democrática y en clave de izquierda". Eso de "en clave de izquierda" como continuación a la clave democrática me encanta. Para Santiago Pérez, y para muchos cofrades de sus ideas, la única democracia posible es la izquierdosa; la progre; la del talante. Qué le vamos a hacer.
Quiero suponer que ese elucidario de la izquierda que defiende Pérez con tanto ardor implica, asimismo, que sólo desde el progresismo rampante, del que él es asalariado político, se pueden defender los derechos humanos en general y el repudio al racismo y la xenofobia en particular. Lo malo es que la historia, incluso la historia reciente, le suele jugar malas pasadas a los que tienen más lengua que cerebro. Basta buscar un poco en la hemeroteca del mismo periódico digital en el que Santiago Pérez presume de paladín de la democracia y albacea de los derechos humanos planetarios para encontrar, como quien no quiere la cosa, un interesante artículo de Fidel Campo Sánchez, titulado "Toda una multitud de racistas y xenófobos". Texto en el que el autor dedica un párrafo al susodicho Pérez; un párrafo que no me resisto a transcribir literalmente, porque no tiene desperdicio: "Lo que más nos sorprende en esta absurda orgía es la mano ancha que tienen algunos para utilizar expresiones racistas, y lo mucho que han de cuidar otros sus palabras. Santiago Pérez dijo dos o tres veces la otra noche, en un programa de televisión, "Indio no saber", haciéndose el gracioso ante una intervención de Ricardo Peytaví. ¿A qué indio se refería usted, don Santiago? ¿A uno de la India, a uno de Las Indias, a un piel roja que siempre hace de malo en las películas del oeste o, sencillamente, a un ser inferior susceptible de ser utilizado como sujeto de burlas? ¿Va a redactar una minuta por racismo contra usted mismo? ¿Van a pedir sus compañeros socialistas que lo procesen, como hicieron con el alcalde de La Orotava que no movieron un solo dedo por mencionar a los moros en un éxtasis de racismo?".
El programa al que se refiere Fidel Campo es "59 segundos". Esa noche, como es habitual, había muchos "antirracistas" en el plató, aunque ninguno dijo nada. Y es que racistas y xenófobos sólo son, según criterios de la progresía, los políticos del PP, los de CC y los editores de periódicos que no le ríen las gracias al PSOE -ni a nadie- porque el compromiso con los lectores, tanto de quien escribe como de quien publica, no está al servicio de ningún partido.
En fin; el caso es que Pérez anda estos días un tanto alterado porque no le publican una de sus peroratas en la que, entre otras lindezas, habla de "esbirros" y "soldados de fortuna del periodismo". Lástima que no sea más explícito y los cite por sus nombres. Sea valiente, don Santiago, y no nos deje en la duda.
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