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V.M./M.CH., Fuencaliente
Si fuera otro fuego, aún en las mismas circunstancias, cualquier persona relacionada con los trabajos de extinción ya habría declarado el control del incendio forestal que se extendió desde el pasado viernes por los montes de la Villa de Mazo, pero son llamas diferentes, que se están adaptado a los contratiempos que se les presentan, y, por ello, nadie se atreve a darlo por "muerto" tras afectar, que no quemar, a unas 2.500 hectáreas de terreno.
Un recorrido por Fuencaliente, una charla con su gente, un vistazo al entorno, es suficiente, tal y como pudo comprobar EL DÍA, para darse cuenta de la desolación de la población, la rabia contenida, tras perder sus viviendas, sus enseres, una parte de sus vidas. Lo mejor del siniestro es, sin ninguna duda, que no se hayan registrado víctimas mortales.
Desde el pueblo sureño también se niega que fueran objeto de una evacuación en la madrugada del sábado, sencillamente fueron los vecinos, ellos mismos, los que viendo lo que se venía encima optaron por correr, por correr a lugar seguro, avisándose unos a los otros. Evacuación es otra cosa.
Esta redacción también fue testigo de la visita realizada por policías municipales de El Paso, después de acceder por la carretera de San Isidro en Breña Alta, a la zona alta por donde el fuego podía pasar desde Mazo, mostrando su satisfacción al comprobar la bruma, los pinos mojados, el aire frío que se mantenía hasta, al menos, el refugio de El Pilar. Fue, con seguridad, la primera alegría de aquella mañana.
También es importante para los que han perdido gran parte de sus pertenencias, para los que más sufren, que el Cabildo Insular y el Gobierno de Canarias estén concretando las ayudas, cerrándolas, haciéndolas realidad, justo el mismo día, ayer, que el Estado anunciaba que los afectados podían acogerse a una línea de subvenciones recogidas en un Real Decreto que data de hace ya cuatro años.
De las caras de preocupación entre los vecinos y autoridades municipales por aquella nube que impidió durante horas operar a los medios aéreos en la zona donde el fuego era más activo, era al mediodía, se pasó, al cierre de esta edición, a la satisfacción por comprobar que los esfuerzos por detener las llamas estaban dando sus frutos.
Hoy, por la mañana, si el "infierno" lo permite, la "bestia" estará controlada.
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