M.CH., Fuencaliente
Con el nieto en el brazo, Nieves y José miraban la ladera de la montaña por la que desciende Las Indias aún incrédulos. Dejaron su casa alertados por su hija a altas horas de la madrugada. Días después regresan y ven, con alegría, que su hogar está intacto, pero no sus huertas y un pequeño pajero con animales que tenían.
Han perdido algunos animales, entre ellos, cabras, gallinas... incluso un cochino. Lo recuerda su propio nieto, que con poco más de tres años no se olvida del animal: "Mi cochino se murió por el fuego". Sin embargo, el matrimonio sabe de la suerte que han tenido con su casa. Por eso se acuerdan de los demás: "Hay historias tristes, lo nuestro ha sido suerte. Mi hija sacó las bombonas y abrió el agua de la casa para humedecerla".
Lamentan el no haber contado con algo más de tiempo: "Cuando mi hija tocó la puerta, el fuego casi estaba encima".
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