E.PRESS, Barcelona
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbaho, apuntó ayer que la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) debe acometer un cambio de actitud de cara a retomar posibles reuniones del diálogo social en septiembre, tras constatar que la organización empresarial ha sido "la culpable más directa" de que el diálogo no haya fructificado.
En esta línea, Corbacho puntualizó que la CEOE acudió a la mesa de diálogo con posturas de máximos, "sin interesarle el acuerdo" y sin tener en cuenta que, con sus propuestas, ponía "en peligro" el sistema de pensiones español.
No obstante, recordó que, tras la ruptura de las conversaciones, todavía hay mesas trabajando y que el Gobierno seguirá tomando "las medidas que hagan falta". En este sentido, apuntó a que dos de estas medidas se aprobarán el próximo 13 de agosto en el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones.
Se trata de las ayudas a parados que agoten su prestación y también ayudas para los autónomos que tengan que dejan su actividad. En principio, explicó, la vigencia será de seis meses, aunque añadió que estarán ligadas a unas condiciones económicas que podrían hacer que se prorroguen si la situación no mejora.
El titular de Trabajo insistió en que la crisis económica es "de tal magnitud" que ha obligado a los gobiernos -incluido el español- a "improvisar" para afrontar la dureza de la situación. "Hemos tenido que tomar medidas inmediatas que no podían formar parte de análisis", certificó. Finalmente, apostilló que la crisis "no es laboral, sino financiera".
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