Camino de cabras en el Puerto de la Cruz
Totalmente lamentable es el estado de abandono que muestran las carreteras del municipio del Puerto de la Cruz. Concretamente, me refiero a la carretera del Botánico, una de las vías de acceso al municipio por la zona del Jardín Botánico. Dicha vía posee multitud de "baches" y el asfalto en algunos tramos está totalmente levantado, lo que pone en peligro la circulación de los conductores y, sobre todo, de ciclomotores.
Días pasados, el concejal del grupo de gobierno Jaime Coello responsabilizaba en un comunicado a la consejera del Partido Popular en el Cabildo Vicenta Díaz del mal estado de la carretera del Botánico, puesto que dice que es competencia del Cabildo el arreglo de la misma.
No sé si es culpa de los partidos PP, CC, PSOE o la falta de voluntad política de los tres, pero lo cierto es que nuestro municipio no merece esta imagen. Esto no lo merece ni el ciudadano del Puerto de la Cruz, que anualmente paga su impuesto de rodaje, ni los turistas que visitan nuestra ciudad. Luego nos quejaremos de que estamos perdiendo turistas. ¿Cómo quieren que sigan viniendo?
Mientras esperamos por las grandes obras (Parque Marítimo, puerto deportivo, etc.), sería bueno que se arreglara este estado lamentable de las carreteras y que presentemos una cara más agradable.
Giovanni García
Que pague otro
¿Ustedes se han percatado de la cantidad de niños que aparecen en los anuncios de coches en televisión? ¿No será que son los niños quienes toman las decisiones importantes y las no tan importantes en muchas familias? De hecho, algo que nos han traído los tiempos que corren es el progresivo intervencionismo de los niños en las vidas de los adultos. Todo en nombre de la libertad y desarrollo de los menores. Los niños tienen opinión y participan en la toma de decisiones. Es el débito a los nuevos estilos educativos que tratan de huir de nuestro pasado autoritario llevándonos al extremo de la permisividad. Sin embargo, como la naturaleza humana lleva su curso, ninguno de los niños suele estar dotado para afrontar las consecuencias de casi ninguna de sus decisiones, de forma que son los papás y mamás quienes cargan con esa responsabilidad. Igual que ha sido siempre, claro. La diferencia es que antes un niño tomaba decisiones tangenciales, periféricas, y ahora compran coches. ¡Qué barbaridad! Decisiones sin responsabilidad. Tal vez los cinco menores presuntos violadores de una niña en Córdoba estén pensando que, como sus papás y mamás siempre les han justificado o directamente ignorado o asumido sus travesuras y plegado a sus demandas, por muy infantiles que fuesen, ahora ocurrirá lo mismo. Igual también tienen en cuenta lo que han aprendido en las series de televisión, que a los menores se les perdonan las transgresiones penales porque son irresponsables de sus actos. De nuevo, decisiones sin responsabilidad. La mayoría de los padres se sienten culpables por demasiadas cosas ante sus hijos y buena parte de estos niños aprenden muy pronto el valor de la manipulación, de explotar la culpa en beneficio propio. Lo hacen sin malicia, desde luego, entendiendo sus mentes aún sin formar que lo natural es salirse con la suya. De ahí a construir un mundo moral propio, donde se sienten con libertad de ejercer e impunidad ante una responsabilidad siempre transferida, no hay más que pocos pasos. Igual todo esto no tiene nada que ver con el suceso de Córdoba, la mala ley del menor, o tal vez sí.
Fidel Campo Sánchez
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