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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

El viento, un cortado y cinco puros

4/ago/09 07:40
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CASI CADA DÍA, don Antonio y don Julio, o don Juan y don Miguel, hermanos cruzados de sangre, reforzados en ocasiones por Loli, en el bar el Coral de Santa Cruz es lo que me oyen pedir tempranito por la mañana. La mayoría de veces son cuatro y el intento de reducir su digestión, a ver qué sucede con ese tal nuevo impulso, en el sentido de reprimir el ansia de los fumadores, que pretende aplicar el Gobierno socialista en todo el Estado.

Las Islas, exceptuando Lanzarote y Fuerteventura con escasas arboledas, medianías y cumbres, son prácticamente durante todos los meses de verano cinco verdaderos puritos o mechas que en caso de encenderse y tener viento jalando de sus fuegos, no hay quien los pare. Únicamente a base de cortados o cortafuegos se consigue.

El pavoroso incendio de La Palma remató una semana de calor que abrasó las tierras de medianías y cumbres del Archipiélago. Horroroso. El mar suaviza el ambiente en costa, pero subiendo y por encima de los anormales en esta tierra 40 grados centígrados de temperatura, las chispas prenden con facilidad en las masas forestales, con los caprichosos vientos arropando o desheredando los conatos que se multiplican en cascadas de tentativas de desastre.

El primero que ardió, entre los barrancos de San Andrés y Maria Jiménez, en el municipio de Santa Cruz, afectó a una zona muy escarpada en la parte alta de las cuencas abiertas hacia el mar o en las partes bajas del parque, cargado de laurisilva, de Anaga. Hubiera sido un desastre si el viento sopla pa'rriba y soplando pa'bajo se murió. Menos mal que no jaló pa'donde tenía que jalar.

Estaba avisado y solo un milagro podía evitar que el infernal calor sofocante nos trajera otra desgracia. Sucedió. Dicen que unos petardos, siempre son los petardos, prendió una llama que se extendió como si hubiera estado alimentada por gasolina. Dios bendito, se creó un castigo dantesco de copas altas y viviendas evacuadas que caminaba a leguas como un gigante exterminador.

Un incendio incruento, completamente atípico, afectó a diversos núcleos poblacionales con fuertes dolores domésticos, personales o familiares extendiéndose en frentes de amenaza hacia sur, hacia norte, hacia oeste y hacia las cumbres borrascosas de otras fechas.

A estas alturas, en las trincheras del Paso, se le ha vencido en el cortado o cortafuego natural de la ermita de Santa Cecilia. El deseo de victoria sobre el monstruo ya ha centrado en la Isla a más de quinientos combatientes bregados con más de una docena de medios aéreos y con todos los equipos necesarios. Venceremos.

Muchos quieren ayudar y enfrentarse directamente, pero es cosa de profesionales y semiprofesionales. Ya hay mucha experiencia acumulada en las brigadas especializadas y entre nuestra gente que sabe el proceder. Los helicópteros descargan y descargan, con potencia, agua sobre las lenguas destructivas. Los equipos de tierra refrescan continuamente las laderas, frenando las avanzadillas, en lo que intentan siempre que sean barreras defensivas. Se crea un centro de mando y coordinación, CECOPIN, y todas las administraciones colaboran decididamente sin fisuras. Todos para una y una para todos, como debe ser. Faltaría más que salieran a la luz rencillas políticas, en pleno batallar. Esta unión debería servirnos también para encarar otros asuntos y problemas como, por ejemplo, los económicos. Ni partidos, ni tendencias, ni leche cacharro, a por ellos que son pocos y cobardes.

Cuerpos de élite, saben lo que hacen, acumulan medios, formación, experiencia, ganas y compromiso. Lo que esté de pasar es culpa de los petardos. Juntos a pié de candela se ha visto a la presidenta del Cabildo, al presidente autonómico, al presidente del Estado, a dos bomberos, a cinco vecinos y a otros tantos compañeros de los medios que intentan transmitir tranquilidad y esperanza a dos millones de corazones bombeando solidaridad.

También lo fue en San Mateo, en Icod de los Vinos, en Arure, en Santa Lucía? Casi que los cinco puros han intentado arder a la vez.

El puro canario (la Isla Bonita es la cuna de mayor tradición artesana) es un ejemplo de la industria de la que somos capaces si hay un mínimo de viento. Lo necesitamos.

Las generaciones más preparadas de la historia de Canarias saben de la importancia del viento, saben combatirlo y sólo esperan que alguna vez sople a favor.

infburg@yahoo.es


 

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