M. CHACÓN, Fuencaliente
Algunos habitantes de Fuencaliente se preguntan si lo mejor fue abandonar el pueblo. Muchas casas calcinadas no contaban con la protección de ninguna cuba, ni de efectivos. Esas estaban a merced de lo que el fuego quisiera. Sin embargo, otras, las que dispusieron de mangueras, cubos y vecinos armados de valor, consiguieron salvarse.
Según narra uno de los que se quedaron a apagar fuego, Eduardo Pérez, el propietario de uno de los establecimientos más conocidos de Fuencaliente, lo que se hizo no fue una evacuación: "Algunos vecinos despertamos a la gente y alguien les dijo que se fueran a la costa". Así, añadió, "los que nos quedamos tuvimos la oportunidad de defender las casas y salvamos muchas".
Por eso, comenta, "hay mucha gente aquí que se pregunta qué hubiera pasado si el fuego se hubiera combatido con más ímpetu. Hubo incluso cubas de Medio Ambiente que permanecieron inmóviles, a las afueras del casco de Los Canarios, y que no vinieron a luchar contra las llamas. Son cuestiones que algún día serán explicadas".
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