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PEDRO FUMERO, Tenerife
Las brigadas forestales (Brifor) que luchan contra los fuegos en zonas rurales y forestales de Tenerife disponen este año del mismo número de trabajadores que en ejercicios anteriores. Sin embargo, las dotaciones de personan en los turnos de noche se han reducido a casi la mitad, según una de las fuentes consultadas por EL DÍA.
Hasta el pasado año, en horario nocturno estaba operativa una brigada, compuesta por un capataz y seis operarios; un camión con 3.000 litros de agua; un vehículo disuasorio, con dos agentes y seis mil litros de agua, así como cuatro miembros de la unidad aerotransportada.
Pero en esta campaña de verano, los responsable de dicho servicio público han prescindido de la brigada y el camión entre las 22:00 horas de la noche y las 8:00 de la mañana.
Ese sistema se sigue, supuestamente, en cada una de las tres zonas en las que se divide Tenerife por parte de la Brifor: La comarca oeste comprende desde San Juan de la Rambla (por el Norte) y Adeje (por el Sur) hacia Teno. El área este abarca desde La Matanza y Güímar hacia Anaga, mientras que con los recursos de la zona centro se cubre el Valle de La Orotava y parte del Sureste. En la zona centro hay más personal este año y, además, campaña de alerta contra incendios dura seis meses.
La gestión de este servicio corresponde a la unión temporal de empresas denominada Brifor Tenerife, donde participan dos sociedades.
El consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito, manifiesta que no desea entrar "en este debate" sobre la distribución de personal y medios. De hecho, cree inoportunos los comentarios en esa línea.
Perseguidos por pirómanos.- En cualquier caso, Rodríguez Brito comenta que algunos pirómanos saben exactamente dónde están las patrullas y hasta cuándo permanecen totalmente operativas.
El consejero explica que determinados incendios o conatos se han detectado en lugares puntuales y a la mismas horas. Algunos de los enclaves donde la localización de incendio empieza a ser recurrentes son Los Campeches, en Los Realejos; La Hornaca, en Tacoronte; Ruigómez, en El Tanque, o la parte alta de María Jiménez y San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife.
Por poner un ejemplo, durante la noche del pasado domingo en Ruigómez hubo un pequeño incendio que apenas avanzó y fue apagado inmediatamente. El presunto autor provocó el fuego junto a un sendero. Dos noches más tarde, en el mismo camino y apenas 10 metro más abajo se localizó otro foco, que causó un daño mayor.
Casi nadie cree que se trate de casualidad. Y el propio consejero opina que los pirómanos controlan los movimientos de las brigadas para intentar causar el mayor daño posible.
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