Cuenca, EFE Los fuegos que se declararon la semana pasada en Uña y Poyatos han sido extinguidos por completo esta tarde después de trece días quemando unas 3.000 hectáreas de la Serranía de Cuenca.
Según han informado a EFE fuentes del servicio de extinción de incendios de la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, a las 20.00 horas de hoy los equipos que en los últimos días han estado refrescando los montes de Uña y Poyatos han dado por extinguidos por completo ambos fuegos.
El incendio de Poyatos ha afectado finalmente a una superficie de 1.870 hectáreas, de las que unas 400 forman parte del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, según los últimos datos ofrecidos por el consejero de Agricultura y Desarrollo Rural, José Luis Martínez Guijarro.
Respecto al incendio de Uña, fue perimetrado en unas 1.200 hectáreas, aunque no todo ese espacio se habría visto afectado.
Ambos incendios se declararon el martes 21 de julio.
En el de Poyatos hubo intencionalidad, mientras que en el de Uña todo apunta a que fue originado por un rayo.
Cientos de personas han estado durante casi dos semanas trabajando para apagar los fuegos que han afectado a la Serranía de Cuenca.
El pasado lunes, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, se reunió en Cuenca con los alcaldes de los municipios afectados por el fuego (Cuenca, Poyatos, Uña, Vega del Codorno, Cañizares y Las Majadas) para explicarles el plan de regeneración que va a poner en marcha la Junta para repoblar la zona.
La medida más inmediata es sacar los miles de pinos quemados para evitar plagas.
Una vez extraída, se llevarán a cabo infraestructuras de lucha contra la erosión para contener los suelos, se instalarán trampas con feromonas para mitigar la irrupción de plagas, y se prestará especial atención a la evolución de la regeneración natural de la zona afectada por las llamas.
La madera tendrá o bien un destino comercial, aunque son conscientes de la dificultad para colocarla en el mercado porque los precios están muy bajos, o se mandará a la planta de Corduente (Guadalajara), la primera de biomasa forestal de España, que genera energía eléctrica a partir de residuos de bosque.
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