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M. CHACÓN, S/C de La Palma
Duerme, anestesiado, el viejo Instituto Alonso Pérez Díaz. Espera, como si del preoperatorio de un enfermo se tratara, una compleja operación quirúrgica que llegará hasta lo más profundo de su inerte y débil estructura. Los síntomas de su fragilidad se han hecho notar en las paredes exteriores del edificio, aunque en su interior, pasillos, aulas y despachos mantengan una engañosa imagen de buena presencia. Es simplemente una máscara, el maquillaje que año tras año esconde su verdadero desgaste ante los ojos incrédulos de estudiantes y profesores.
El heredero del pasado educativo de la Isla (remontado al decano Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de La Palma, instalado en 1932 en la Calle Real), que cimentó el futuro de generaciones y generaciones de palmeros que hoy ocupan puestos destacados en la sociedad, dentro y fuera de la Isla, permanece inactivo en estos meses de vacaciones. Casi a oscuras, observa impaciente cómo su comunidad educativa y la Administración se organizan (o desorganizan) para facilitar una compleja rehabilitación que va a durar al menos dos años.
Sus cicatrices, en forma de grandes grietas y pérdida de volumen material en las paredes exteriores del viejo edificio, hablan por sí solas de la necesidad de ejecutar cuanto antes y con urgencia la operación, la inyección de un material resistente capaz de mantener su esqueleto, el refuerzo de las partes más dañadas de la estructura, el cambio del cemento degradado por la presencia del salitre impregnado en la arena, la introducción de más hierro en sus cimientos y la eliminación de materiales peligrosos como los que conforman la uralita de una parte de sus techos.
Centro de referencia.- Junto a su centro, también espera un director, Francisco Castro Feliciano, que lleva 23 años al frente del Alonso Pérez Díaz. Esta vez, espera casi solo, sin las risas ni las travesuras de 600 alumnos en los pasillos, acompañado por los miembros de su equipo directivo. Espera que lo planificado durante un mes de intensas reuniones se cumpla al pie de la letra en la ejecución de los trabajos, que aún no tienen una fecha de inicio.
Al igual que el Cabrera Pinto de La Laguna (Tenerife), el Alonso Pérez Díaz es un instituto emblemático, histórico. Por eso, explicó Castro, "se requiere de un tratamiento especial y de la mayor comprensión por parte de quienes deben contribuir con su esfuerzo a solventar el problema".
Según Paco Castro, si Santa Cruz de La Palma pierde el Alonso Pérez Díaz en su actual ubicación, perdería una seña importantísima de su identidad como pueblo: "Este instituto tiene que continuar en estas instalaciones, remodeladas, en este mismo edificio, porque es un complejo de referencia histórica y cultural, incluso, con un sentimiento de cariño y gratitud de tantos palmeros que forjaron su vida profesional partiendo de este instituto".
Son muchos, casi incontables. El director recuerda sobre la marcha a algunos nombres destacados: Elias Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza; Manuel Fernández, Premio Canarias de Investigación; Amancio Castaño, almirante de la Armada Española... tantos y tantos buenos abogados, médicos, ingenieros, catedráticos, políticos... es sin duda un referente para la Isla y para Canarias".
Máxima implicación.- Merece, por tanto, más que nunca, por su historia, la máxima implicación de la Administración y de la comunidad educativa. Según Castro, una implicación que conlleva dos cuestiones básicas, "que se remodele el centro rápidamente y que se mantenga su estructura educativa para que siga siendo una referencia, como lo es a nivel cultural en Santa Cruz de La Palma".
Afortunadamente, concretó, "el nombre del Alonso Pérez Díaz no va a sufrir las consecuencias de un posible conflicto educativo que rompa la imagen del instituto. Este insigne centro continuará en dos años incluso mejor que ahora. Por lo tanto, pido a los responsables de la Consejería una rápida adjudicación y que se ejecute con el proyecto elaborado en los dos años previstos".
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