E.P., San Sebastián/Las Palmas
Al margen del pavoroso incendio que se ha producido en el municipio de Fuencaliente, La Palma, en el día de ayer se registraron dos incidentes más en las islas de La Gomera y Gran Canaria, uno en Arure, en el ámbito del barrio gomero de Las Hayas y en el lugar conocido como Lobasco, y otro, en Las Rozas, en el municipio grancanario de Agüimes.
Por lo que respecta al incendio registrado en La Gomera, que se originó ayer al mediodía en la zona conocida como Lobasco, en el término municipal de Valle Gran Rey y próxima al caserío de Las Hayas, se había logrado controlara última hora de la tarde de ayer, aunque se mantenían retenes de vigilancia en el lugar durante toda la noche.
Según declaró el presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, se han visto afectadas 24 hectáreas de monte bajo, pastizal, árboles frutales y algunas palmeras y las llamas bordearon algunas viviendas aunque estas no se vieron afectadas en ningún momento.
Curbelo señaló que en las labores de extinción intervino un helicóptero, dos vehículos disuasorios y cuatro camiones cisterna tipo URO pertenecientes al departamento de Medio Ambiente del Cabildo Insular y otros dos del Parque Nacional de Garajonay.
En cuanto a efectivos humanos se desplazaron al lugar del suceso seis brigadas con veinticuatro operarios, además de agentes de la Guardia Civil, un técnico coordinador de incendios, el propio consejero de Política Territorial, Juan Alonso Herrera. Los ayuntamientos de Vallehermoso y Valle Gran Rey prestaron en todo momento su colaboración.
En cuanto a las llamas en el municipio de Agüimes, se produjeron en la zona conocida como Las Rozas junto a la carretera conocida como El Conde, según informaron a Europa Press fuentes del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes), 112.
El Cecoes recibió la alerta a las 12:30 horas de que se había originado un fuego en una zona de rastrojos cercana a varios invernaderos del este de Gran Canaria. No obstante, el dispositivo ha asegurado que las llamas no corrieron el riesgo de acercarse a las zonas habitadas, por lo que no peligró la vida humana.
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