CRISTINO DE VERA nació en 1931, en Santa Cruz de Tenerife. En 1946 inició su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal, donde tuvo a Mariano de Cossío como maestro, quien le hizo conocer el postcubismo y la poesía de la generación del 27'.
En 1951, a los 20 años, decidió irse a estudiar a Madrid, donde frecuentó el taller de Vázquez Díaz. Completó su educación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en el Círculo de Bellas Artes. En los años 50, debido a su participación en una muestra colectiva en la galería Xagra y a su primera individual en la galería Estilo, su pintura se conoció dentro del panorama artístico madrileño. En 1960 obtuvo una beca de la Fundación Juan March, que le llevó a viajar a Bélgica y Holanda. Al año siguiente recorrió Italia y Francia. En los años 60 y 70 participó en exposiciones en casi toda España, y también en el exterior.
El artista conoció la práctica, en sus procesos creativos, de la meditación cercana a la mística cristiana y oriental. Con frecuencia ha sido llamado "místico", debido a que su trabajo "nace de la austeridad y la poesía", y se sostiene en un estilo muy personal que siempre "conduce a una reflexión espiritual". Cabe destacar que la temática de su producción se centra en su obsesión por la muerte.
Según él, "el arte es una forma de rezar, de expresar un sentimiento de religiosidad indefinido, sin un dios con nombre declarado. Necesito pintar como ejercicio espiritual. Los artistas de todas las épocas hablan de rapto de la inspiración, de momentos en que no son del todo conscientes de lo que hacen. Son momentos de éxtasis, en los que el artista es un médium".
Su obra se inició en la línea del expresionismo, más inclinado hacia el color. En esa primera etapa cultivó el paisaje y el dibujo. Sin embargo, el haber pasado por el taller de Vázquez Díaz hizo que redujera su paleta, utilizando los sienas, azules y grises. Entre 1960 y 1962 se dedicó a la abstracción, y luego en sus cuadros aparecieron figuras y naturalezas muertas.
Su obra se encuentra dispersa en museos y fundaciones de varias ciudades españolas y del extranjero. En 1997 cedió gran parte de su producción artística al Gobierno de Canarias, y puso como condición que ésta fuera expuesta para disfrute y conocimiento de todos los canarios.
Ha sido galardonado con el Premio Canarias de Bellas Artes, así como con la Medalla de Oro y el Premio Nacional de esta especialidad.
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