En el Día de Canarias
Hoy escribo para ti, Canarias,
escribo para una tierra donde cada mañana
las flores asoman sus húmedas pestañas
y el polen viste de novia a la primavera.
Escribo a los volcanes orlados de poleo
a los nidos de luz, cristal de sus altares.
Escribo para el azul que envuelve sus orillas,
el que enreda encajes y se encrespa
para dejar colgada su blancura
en las oscuras atalayas que lo esperan.
Escribo para los picos solitarios
donde el tiempo esculpe sus hazañas
y alas de sol siembran naranjos.
Escribo para una tierra hecha a retazos,
a su estirpe de viento encarnizada
corona de almendros serenados
que anda por el mundo enarbolando
todo el arraigo bordado en su bandera.
Yo le escribo cada noche cuando sueño
con los barrancos de lirios, orillas de retamas,
olas que engullen las laderas,
piedras tricolor de los volcanes
púrpura crepuscular sobre la arena,
malpaíses sin ojos ni guitarras
voces de soledad, acantilado y beso.
Escribo a su luna coronada
a las estrellas todas cuando bajan
derramando brillo perfumado
sobre la herida silenciosa de los cactus.
A esta tierra temerosa en los temblores
cuando hunde su pecho hasta el abismo
para surgir en luminoso parpadeo
con el blanco, azul y amarillo
sobre las aguas que en clamoroso canto
bruñen el elixir de sus andares.
Mary Nieves Hernández
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