CADA DÍA resulta más evidente que ZP quiere acabar con los empresarios; quiere mantener a media España subvencionada con los impuestos que paga la otra media. Esto conduce al país a la bancarrota. Sin embargo, es un asunto de los españoles que en nada debería concernirnos a los canarios, si no fuera porque seguimos uncidos a la metrópoli por el yugo del colonialismo. Una situación que, de forma lamentable, algunos se empeñan en perpetuar. Acabamos de enterarnos de que Santiago Pérez, enemigo de Tenerife y político cuestionado en su propio partido, afirma que removerá cielo y tierra "para que no salga adelante la renovación del Estatuto de Autonomía sin una reforma profunda de la ley que regula el sistema electoral en Canarias".
Lo repetimos: ese Estatuto infame no hace falta. Ni el actual, ni el reformado, porque uno y otro perpetúan la ignominiosa condición colonial de Canarias disfrazada de autonomía o, lo que nos parece todavía peor, de región ultraperiférica. En cualquier caso, no se podía esperar otra actitud de Santiago Pérez, político españolista y anticanario, además de antitinerfeño como acabamos de decir. Al señor Pérez, y a todos los que como él aman la españolidad, les decimos que sólo nos sirve un Estatuto de transición que lleve a Canarias desde su esclavitud actual a la libertad inminente; es decir, un Estatuto que haga libres a los canarios. Nos reiteramos en lo dicho a ver si se entera de una vez Santiago Pérez y otros españolistas convencidos, como Ángel Isidro Guimerá con sus mociones municipales: el Estatuto de Autonomía no le sirve para nada a Canarias, salvo para que esta tierra siga siendo la finca de los peninsulares. Por lo demás, la ley electoral a la que se refiere asimismo Pérez, con los actuales demócratas españoles, canarios y canariones, tampoco sirve para nada. Ojalá que no haya Estatuto.
Respecto al mencionado antitinerfeñista, lo mejor que podría hacer es irse para su casa. La única ley electoral admisible es una que establezca listas abiertas. Con ese sistema se barrería toda la porquería política actual. Porque cada día se demuestra de forma cabal que cuanto nos rodea es porquería. Alguno escapa, pero un porcentaje altísimo de los políticos no sirven. Realmente ni siquiera merecen el calificativo de políticos, porque no lo son; son analfabetos. Están gozando porque los llamen políticos, pero los auténticos políticos son otra cosa. Los políticos genuinos tienen altura, categoría e inteligencia; cualidades todas ellas de las que carece la hediondez actual a la que sólo cabe calificar como analfabetismo rampante. Por supuesto, los individuos como Santiago Pérez odian las listas abiertas porque, como decimos, con ellas se quedarían en sus casas que es donde mejor están. A todos, incluido el señor Pérez, los respetamos como personas, como empresarios y como profesionales, pero nos asquean como políticos. Y cambiamos de tema antes de concluir.
Respecto a lo que ha ocurrido en el Ayuntamiento de Santa Cruz, consideramos que a un alcalde limpio y honesto como Miguel Zerolo no se le puede denigrar llamándolo imputado. Ni siquiera es legítimo insultarlo si fuera sentenciado y condenado. En ese supuesto caso, ya tendría castigo con la pena impuesta, sin que nadie tenga derecho a infligirle un escarmiento añadido. Además, ¿quién le ha acusado y por qué despreciables motivos políticos?
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