AGENCIAS, Caracas
La tensión ha vuelto a ensombrecer las relaciones entre Venezuela y Colombia con la decisión del presidente Hugo Chávez de ordenar el regreso de sus funcionarios de Bogotá y congelar el comercio, aunque su vicepresidente, Ramón Carrizalez, dijo ayer que "por ahora" las fronteras siguen abiertas.
"Las directrices las dio muy claras el presidente cuando anunció el congelamiento, revisar todos los sectores, pero no se ha dictado ninguna instrucción para cerrar fronteras; por ahora se está evaluando toda la situación", señaló Carrizalez.
Chávez reaccionó así a "irresponsables" acusaciones de Bogotá sobre el supuesto desvío de armas que Venezuela compró a Suecia y que el Ejecutivo colombiano dijo que halló en poder de las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
El asunto sirvió de detonante de una nueva crisis incubada con el anuncio previo de Colombia de que negocia con EEUU ceder el uso de sus bases militares, lo que mereció en la dos últimas semanas reiteradas condenas de Chávez.
Además de ordenar congelar el comercio y retirar al personal diplomático, Chávez advirtió que romperá definitivamente los lazos con Colombia ante una eventual "próxima declaración verbal" de parte del Ejecutivo de Álvaro Uribe que suponga una "nueva agresión".
El vicepresidente venezolano volvió a negar que el Gobierno de Chávez suministre armamento a grupos irregulares, aunque aseveró que actuará "sin contemplaciones" si descubre que "alguien" lo hiciera, dentro o fuera de la Fuerza Armada Nacional.
El conflicto interno de Colombia se ha desbordado hacia Venezuela, con ataques guerrilleros a puestos militares que han dejado no solo soldados muertos sino que también se ha registrado el "extravío" de armas, explicó. Sin embargo, remarcó, "se necesita ser bien cínico, cara dura, para salir a acusar de una vez al Gobierno venezolano", cuando "lo correcto y sano ha debido ser" que el Gobierno de Uribe informara de ello al de Chávez.
La ruptura definitiva con Colombia incluiría la expropiación de empresas colombianas en Venezuela, una amenaza que ya lanzó Chávez en marzo de 2008, en medio de otra crisis originada por un ataque colombiano a las FARC en territorio de Ecuador.
Varios dirigentes de la oposición de Venezuela tildaron esta medida de estrategia para intentar tapar problemas locales. Mientras, las principales cámaras de comercio del país solicitaron al Gobierno que resuelva las diferencias con Colombia por la vía diplomática para que el libre comercio y el suministro de productos en el país no se vean afectados.
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