M.G. Adeje
La comunicación debe desempeñar un papel "fundamental" para propiciar el desarrollo y contribuir a corregir las situaciones de desigualdad económica y no puede limitarse a su función de "observador imparcial". Así opina José Antonio Mingolarra, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad del País Vasco, que participa estos días en el curso "Medios de comunicación y desarrollo", incluido en la programación de la Universidad de Verano de Adeje.
A juicio de Mingolarra, los medios deben ayudar a "acercar los mundos desarrollado y subdesarrollado". Por esta razón, han de "tomar partido por que las fuerzas sociales, políticas y económicas del mundo desarrollado se impliquen viva y activamente en el desarrollo de los países subdesarrollados".
El catedrático vasco es muy crítico con el papel que, en este sentido, han ejercido los medios hasta la fecha. "Nunca se ha tomado en serio más allá de una cierta vanagloria". A su entender, los medios occidentales funcionan "como un espejo para decir qué bien estamos o qué mal están los otros".
Incluso va más allá y entiende que "los medios han criminalizado la pobreza" y han tendido a relacionar con delincuencia "todo lo que huela a pobre.
Economía
No obstante, advierte, no es la comunicación, sino la economía, la que debe resolver los problemas. "El verdadero problema es la pobreza. Cuando haya un desarrollo económico habrá medios de comunicación que nazcan como contrapunto a los de los países desarrollados", explica. Un ejemplo es la cadena de televisión Al Jazeera, en Qatar -un país "rico dentro de los pobres"-, que surge para "dar otra mirada desde un lugar distinto, pero lo hace porque está construido en un contexto económico de una cierta riqueza".
La posición y condiciones de las Islas Canarias la convierten, según el catedrático, en "un lugar privilegiado" en este proceso.
"Es un lugar de paso, con identidad o muchas identidades, pero sin conflicto identitario y donde conviven muchas culturas diferentes, con una experiencia de desarrollo con Centroamérica o Sudamérica y estratégicamente situado respecto al mundo africano", asegura.
No obstante, lamenta que el Archipiélago de la sensación de "un cierto hedonismo en la vida cotidiana, pero también de una cierta pobreza", aunque confía en que "en algún momento reaccionen, bien porque haya una implosión interna o porque alguien lo proponga o lo diseñe desde fuera".
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