EL PUEBLO de Santa Cruz está sufriendo las consecuencias no sólo del cierre del Parque Marítimo, sino en general de una carencia generalizada de instalaciones de ocio frente al mar. Lo decían el pasado domingo los participantes en uno de los debates organizados por nuestro periódico: pese a tener 11 kilómetros de costa, los santacruceros apenas tienen lugares donde darse un chapuzón en el mar durante estos días de caluroso verano. Esto demuestra la incompetencia y ruindad política de los políticos que nos gobiernan. Es indigna la persecución a la que están siendo sometidos algunos empresarios. Es cierto que existen empresarios deshonestos. Alguno puede salir rana o corrompido. Sin embargo, la inmensa mayoría son personas honradas que velan por sus intereses y arriesgan su dinero en un proyecto económico y que, por lo tanto, tienen derecho a obtener beneficios si las cosas les salen bien tras una gestión digna, eficaz y lucrativa de su negocio.
En el caso del Parque Marítimo de Santa Cruz, por principios, y al margen de un conocimiento cabal de actuaciones que sólo poseen los interesados porque sólo a ellos les corresponde saber cuáles son sus cuentas, creemos que a la empresa hay que respetarla. Es decir, nos inclinamos a pensar que el empresario tiene razón y que la única viabilidad económica del Parque Marítimo es celebrar eventos en él. La sección dedicada a los baños es, en sí misma, ruinosa durante la mayor parte del año.
Asunto distinto es la actitud de los sindicatos. Muchos sindicalistas siguen pensando que la mejor forma de generar empleo es no trabajando y persiguiendo a las empresas. Sólo podremos salir de esta crisis si los sindicatos colaboran con los empresarios. Ese empleo que tanto necesita hoy el pueblo no se consigue con manifestaciones y huelgas, sino con planteamientos sensatos. De los políticos esperamos muy poco, tanto en el asunto del Parque Marítimo como en todo lo demás. Los políticos sólo piensan en llenarse sus bolsillos, no en el bien común. Insistimos en que debemos emplear la inteligencia. Los trabajadores son hijitos de Dios que quieren trabajar y comer. Y lo mismo ocurre con los empresarios.
Sin embargo, esto es algo que no parece entender el Gobierno socialista de Zapatero. Zapatero está ya en las últimas porque nadie cree a estas alturas en sus falsas promesas. En vez de resolver los graves problemas del país, él y sus correligionarios, de forma especial Juan Fernando López Aguilar, su medianero político en Canarias, se dedican a perseguir a las personas honestas. Y en este punto, una nota: ha dicho Ángel Llanos que hay varios imputados en el Gobierno municipal de Santa Cruz. Pero, ¿quién ha imputado a estas personas y por qué? Lo ha hecho el Partido Socialista, que ha empujado a la Justicia a buscar a esos imputados. Una de las principales víctimas de esta campaña es Miguel Zerolo. Un canario de pro que se rebela contra el yugo español. Sus compañeros de partido no lo han ayudado. Tampoco lo ha hecho Ángel Llanos, hasta ahora su socio en el Ayuntamiento, pues tiene sus aspiraciones personales. No obstante, Zerolo es un político serio, honrado y patriota.
En definitiva, no es el momento de rencillas. Hay que buscar agua para beber, porque el pueblo tiene sed, y también aguas donde bañarse, porque el ocio es un elemento muy importante para cualquier ser humano.
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