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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

El medio puente

30/jul/09 07:32
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HAY MUCHAS cosas a medio hacer en esta tierra; se han empeñado en ello. Se debe a la manera actual de construir las cosas, ni bien, ni mal, sino todo lo contrario, a medias. En la llegada a Santa Cruz o a la salida de esta, hacia o desde el Sur, por la autopista, a la altura de Hoya Fría, tienen su monumento: un medio puente azul marino; que lo dejen así, que simboliza el disparate. ¡Bonito que está el jodido!

Vale para todo. Políticamente tenemos y vivimos en un medio Estatuto que es el deseado por los populares y en el que los socialistas, con toda su cara -contemplando la mayúsculamente desigual representatividad de los votos a nivel estatal-, esgrimen un tema de modificación de Ley Electoral con los blandengues de Coalición, no imponiendo ni variando en función de la no inconstitucionalidad del Estatuto Catalán sus ya siempre discriminadas posturas tibias. El Estatuto de Canarias es hoy un puente al vacio; igualito, igualito que el difunto abuelito.

En temas económicos también y, si acaso, poniendo mucho, tenemos una medio economía o más bien un cuarto de economía. Sin industria (un 7% del PIB) con una quinta parte de nuestras necesidades alimenticias cubiertas por las producciones locales, por ejemplo, no caemos en la cuenta que cuando compramos en una multinacional, consumimos mortadela de Citerio o adquirimos un coche francés, estamos creando riqueza en todas partes menos aquí. Bien nos cuesta asumir que si yo te compro, tú me compras y él nos compra, todos nos compramos y al final ellos acaban pasando por caja. Hagan ejercicio mental con la ropa: ¿alguien lleva ahora mismo puesta una prenda fabricada en las Islas? La que sea. Calcetines, bragas o calzoncillos, faldas, pantalones, camisetas, la blusa o la camisa... Seguro que nadie, nadie, pero es que nadie porta en este momento un solo trapillo, a no ser el confeccionado con amor por la abuela para el bebé y guardado en el armario. La riqueza regada a troche y moche, fuera del tiesto. No hay ni un poquito de moderación, medio puente a una economía sana y otro medio al vacío, igual que el que va a Hoya Fría.

Las playas, por ejemplo, no me canso de referirlo y repetirlo, algunas las destruyen -el balneario, los cañones, la maretita, el frontón?-, otras las prometen dejándolas en piche -Valleseco, Añaza?-, o las joden ya directamente por el artículo treinta y tres -Las Teresitas...-. Puentes con la naturaleza marina de estos enormes litorales isleños a medio completar por la dinámica polijurídica de los petardos, que son el suplicio de todos los hijos de vecino. No necesitamos más parques marítimos, ni mamotretos, ni costas empantanadas. No se estrujen la cabeza, por favor, con obras de insignes arquitectos mundiales, ni se gasten más el dinero con cosas a medio hacer. Playas y sitio donde aparcar, fácil.

"Nunca permitir las cosas a medio hacer. Gócense en su perfección. Todos los principios son informes, y queda después la imaginación de aquella deformidad: la memoria de haberlo visto imperfecto no lo deja lograr acabado. Gozar de un golpe el objeto grande, aunque embaraza el juicio de las partes, de por sí adecua el gusto. Antes de ser, todo es nada, y en el comenzar a ser se está aún muy dentro de su nada. Ver guisar el manjar más regalado sirve antes de asco que de apetito. Recátese, pues, todo gran maestro de que le vean sus obras en embrión. Aprenda de la naturaleza a no exponerlas hasta que puedan parecer.

Tener un punto de negociante. No todo sea especulación, haya también acción. Los muy sabios son fáciles de engañar, porque aunque saben lo extraordinario, ignoran lo ordinario del vivir, que es más preciso. La contemplación de las cosas sublimes no les da lugar para las manuales; y como ignoran lo primero que habían de saber, y en que todos parten un cabello, o son admirados o son tenidos por ignorantes del vulgo superficial. Procure, pues, el varón sabio tener algo de negociante, lo que baste para no ser engañado, y aun reído. Sea hombre de lo agible, que aunque no es lo superior, es lo más preciso del vivir. ¿De qué sirve el saber, si no es práctico? Y el saber vivir es hoy el verdadero saber"

Acaben de una vez de cuadrar el círculo haciéndolo útil.

infburg@yahoo.es

 

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