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EL DÍA, S/C de Tenerife
Un incendio forestal con dos focos se declaraba ayer, al caer la noche, alrededor de las 21:40 horas, en los altos de San Andrés, en la zona del Roque Chigel, en el Parque Rural de Anaga, entre los barrancos de El Cercado y María Jiménez, y al cierre de esta edición se mantenía un retén.
Se trata de un lugar de difícil orografía y de complejo acceso por tierra lo que, añadido al factor nocturno, con escasa visibilidad y que imposibilitaba la participación de medios aéreos, complicaba las labores de control y extinción de las llamas en un área orientada hacia la ladera sur, seca y donde se desarrollan, fundamentalmente, tabaibales, matorral denso y rastrojos, un combustible perfecto con las actuales condiciones.
Uno de los focos ascendía hacia la cumbre, mientras el otro lo hacía hacia la zona del barranco de El Cercado, con uin radio estimado de cuatrocientos metros. Lo cierto es que la ausencia de viento representaba un alivio y la suave brisa descendente, que soplaba del monte a la costa, contribuía a frenar el fuego, como reconocía el consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito, quien también indicaba que, a priori, el incendio podría haber sido intencionado.
Una vez se dio la voz de alarma, hacia el lugar del suceso se desplazaron las Brigadas Forestales del Cabildo (Brifor), contando entre sus medios con un vehículo URO y una bomba con 4.000 litros de capacidad, además del equipo humano, auxiliados por la Unidad de Montes del Ayuntamiento de Santa Cruz, así como también efectivos de la Unipol, por si fuera necesario desalojar a personas, Policía Local y Protección Civil, además de efectivos del Consorcio de Bomberos.
De hecho, y por precaución, alrededor de ocho vecinos que habitan en unas fincas en una zona de palmeral situada en la parte baja del barranco, conocida como Hoya del Conde, fueron desalojados de sus viviendas y realojados en domicilios de sus familiares.
Lo cierto es que las llamaradas hicieron refulgir el cielo de la capital y despertaron la alarma entre la ciudadanía. Así, una vecina de la avenida Príncipes de España advertía a esta periódico de la existencia de hasta tres focos que observaba desde su edificio, y otros comunicantes lo hacían hasta de puntos como El Sobradillo.
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