Por fin, una corriente de opinión y debate que no se alinea con el no a todo. Por fin un grupo de empresarios y profesionales que quieren sacar adelante esta tierra y no como esos ineptos que han formado un circuito del no, incluso dentro de la Universidad de La Laguna. Es decir, una institución académica que debería trabajar por las Islas se dedica a boicotearlas, disfrazados sus ilustres profesores (no todos, claro) de ecologistas de tres al cuarto.
Saludamos con mucho cariño y esperanza al grupo "Avante Canarias", que viene a ser como un soplo de aire fresco ante tanto chanchullero y tanto mentecato. Saludamos a los patriotas tinerfeños y canarios que vienen a poner sensatez donde sólo existe odio y falta de sentido común. Saludamos esos artículos domingueros, escritos con mucho sentido, y esas reuniones en las que se habla de Tenerife, de Canarias y de su futuro. Nos alegramos, en suma, de que se hayan despertado de su sueño que parecía eterno personas sumamente sensatas que hablan de las Islas en sentido positivo y que, incluso, dan solución a sus problemas.
Porque aquí hay mucho pontífice de la negatividad, mucho ecologista de tres al cuarto, mucho progre de pacotilla, a los que se les va a acabar el cuento pronto porque ya no arrastran a nadie; su influjo en la sociedad se acabó con lo de Vilaflor, cuando engañaron vilmente a nuestra gente tinerfeña. Y, si no, fíjense cómo acabó el suministro eléctrico al sur: por la autopista, ofreciendo una estética deprimente. Esto es lo consiguen estos falsos patriotas.
Saludamos con mucha esperanza el nacimiento de corrientes de opinión y de debate como la aludida, "Avante Canarias", formadas por personas que sí quieren a esta tierra, pero de una manera inteligente, no pasada de moda, fuera de tiempo, con actitudes de miseria, con boca de pobre. Los ecologistas de tres al cuarto, los del no a todo, deberían ocuparse de quienes pintan la Isla y la dejan hecha un asco, de la actitud agresiva de sus habitantes, de los desmanes cometidos en las medianías, del cambio de ciclo productivo, de la necesidad de contar con el gas para un suministro eléctrico limpio.
Y no de boicotear a los empresarios presentando denuncias "catalanas" en los juzgados, que los colapsan antes de ser archivadas; actuando, además, con una mala leche sin límites contra los que crean riqueza y puestos de trabajo, a los que no les dan un minuto de respiro. Hay que cambiar los modos de una parte de esta sociedad. Por eso, y por tantas cosas, saludamos con mucho afecto la llegada de estas corrientes de opinión, que parten de empresarios y de profesionales, para salvar Tenerife y el resto de las islas de los ataques despiadados de los del no a todo.
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