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G. JIMÉNEZ, S/C de Tenerife
Veintiún óleos sobre lienzo de Cristino de Vera, pertenecientes a los treinta primeros años de su trayectoria, se pueden contemplar desde ayer, hasta el 30 de septiembre, en la sede de la Fundación Cristino de Vera, ubicada en La Laguna. "Se trata de una recopilación de obras que muestra los primeros trabajos del pintor tinerfeño, y que han sido cedidas por museos, fundaciones y coleccionistas de las Islas, en concreto de Tenerife, Lanzarote y Gran Canaria", explica Celestino Hernández, director de la Fundación.
El hecho de que la primera exposición temporal que acoge el centro esté dedicada al artista canario tiene una explicación lógica. "Nos pareció lo más adecuado, dado que el centro está dedicado a Cristino, que fuera él quien inaugurase esta sala que acogerá muestras itinerantes cada dos meses -aduce Hernández-. El hecho de que este espacio también acoja en el futuro obras de otros artistas fue una condición fundamental que el pintor tinerfeño puso para que este proyecto se pudiese realizar. De esta forma, a partir del 1 de octubre se podrá contemplar una selección de obras de Chillida", anuncia el director.
La recopilación, que gira en torno a cuatro ejes temáticos (el bodegón, la figuración, el paisaje y la vanitas), abarca el periodo comprendido entre 1954 y 1984 (que acota las primeras etapas del artista), años en los que el pintor trabaja a contracorriente respecto al estilo que predominaba en su tiempo.
"Cristino expuso por primera vez en 1954, en ese momento está en auge la abstracción; un ejemplo de ello se puede ver en las obras de artistas como Pedro González. Pero De Vera realiza obras sobre la figuración, un estilo que definió desde el principio y hasta el final sus creaciones", resalta el director de la fundación.
"Aunque lo cierto -continúa- es que la moda del momento hizo que el pintor tuviese la tentativa de acercarse a esta forma de expresión y llegó incluso a realizar varios cuadros abstractos, pero fue tal la insatisfacción que sintió que nunca más pintaría de esta manera, e incluso llegó a destruir esas obras".
Uno de los mayores atractivos que posee esta muestra recién inaugurada reside en la posibilidad de observar la evolución del artista santacrucero, ya que en la segunda planta del edificio se encuentra una exposición permanente que cuenta con sesenta obras del periodo comprendido entre 1986 y 2006, momento en que De Vera dejó de pintar al óleo.
"Las personas que se acerquen al nuevo espacio cultural y observen los trabajos de las distintas épocas de Cristino podrán advertir diferencias muy claras. Una de ellas es la evolución del referente figurativo, pues en las primeras creaciones se trata de objetos o personas más claras, aparecen figuras completas, mientras que en las más recientes estos elementos se muestran en menor medida, y, en ocasiones, no aparece todo su ser. Esto último es síntoma de otra evolución del autor, que es la simplificación. Esta es una característica normal en el crecimiento del artista, que tiende en su obra al silencio y la reflexión, lo cual se aprecia en sus creaciones más recientes, ya que las primeras se ven cargadas con literatura y contenido", explica Celestino.
"Otra muestra de este cambio -prosigue- se observa en la técnica. Siempre se ha relacionado a Cristino con el puntillismo, y no es así; su obra no pertenece a este estilo pictórico. Esta técnica surge después del impresionismo, que es una disociación del color que la retina compone. De Vera no trabaja así, ni con manchas propias de los pintores abstractos. En sus primeros trabajos sí se pueden ver esos trazos realizados con manchas, pero es una técnica que descarta, y comienza a trabajar con el pincel que coloca la pintura gota a gota sobre el lienzo. Se trata de un proceso muy minucioso que requiere de un gran esfuerzo. De ahí, y debido a las dificultades de la edad, que haya dejado de pintar y en la actualidad sólo realice dibujos".
La generosidad del pintor
La Fundación Cristino de Vera posee un fondo permanente compuesto por ciento dieciséis obras, de las cuales el 80 por ciento, en total noventa creaciones (repartidas de forma equitativa entre pinturas y dibujos) han sido donadas por el maestro.
"Existe la confusión de que muchas de las obras de esta asociación habían sido aportadas por el Gobierno autónomo. Lo cierto es que el artista ha cedido sus creaciones al pueblo canario, y en su representación al Gobierno, con la única condición de que estuvieran en un lugar donde todos pudieran contemplarlas. De esas pinturas, siete las posee de forma temporal la Fundación", resalta Hernández, quien matiza que "el resto de las obras forman parte de la colección de CajaCanarias", incrementada con motivo de la habilitación del nuevo complejo cultural.
Respecto a este centro, Hernández recuerda que surgió a raíz de "la promesa que hizo el artista a su padre de que un día traería parte de su obra a Canarias; Cristino se marchó de Tenerife cuando tenía 20 años y no volvió a residir en la Isla. Este proyecto se materializó a raíz de una conversación en Las Cañadas del Teide. Que La Laguna acoja el espacio se debe al profundo interés que siempre ha tenido el autor por esta ciudad, quizás por su ambiente brumoso".
Pero el espacio cultural no acogerá sólo las creaciones del artista, sino que también será un centro de investigación y estudio sobre él. Este proyecto, según Hernández, aún se encuentra en desarrollo, pues "en primer lugar tenemos que incorporar todas los libros que hablan sobre el artista y después completaremos los fondos. En una tercera fase, se trasladará la biblioteca del autor, así como sus documentos y cartas, iniciativa que se llevará a cabo cuando Cristino fallezca. Pero en estos momentos -añade- nos hemos planteado como meta inmediata que los talleres y las visitas didácticas comiencen con el nuevo curso escolar".
Respecto a la sede de la Fundación, que fue inaugurada el pasado jueves por Sus Majestades los Reyes, Hernández destaca la satisfacción de Cristino ante el resultado. "Recuerdo que visitó el edificio cuando aún no había comenzado la restauración. Decidimos darle una sorpresa y esperar a su finalización para que lo viera, y lo cierto es que quedó muy satisfecho", concluye.
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