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ENRIQUE MARTÍN BRAUN

Canarias, de nuevo ignorada

29/jul/09 07:42
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UNa VEZ más, las mentirosas amenidades del presidente Zapatero llenan, y ya colman, las cualidades de aguante de un pueblo acostumbrado a ellas desde hace seiscientos años y que, de alguna de las maneras, fórmulas o chantajes que utilizan otras comunidades, tendrán que reconducirse para siempre por nuestros políticos con responsabilidades ante el electorado (ignoremos a los irresponsables). Queremos insistir hoy sobre algo que ya hemos escrito aquí mismo y que puede, y pudo, interpretarse de diversas formas. Es una realidad que los dos grandes partidos estatalistas sólo negocian con aquellos que les dan votos para seguir gobernando. No atravesamos sendas extrañas si afirmamos que ambos, incluso, han hecho concesiones íntimas a organizaciones relacionadas con la banda terrorista vasca. Los progresistas, es decir, Zapatero, de la Vega, Rubalcaba, Chaves (el señorito andaluz), Chávez, Zelaya (reformador de su constitución en beneficio propio), Fidel Castro, Evo Morales, los locales López y Pérez (el obrero López ha manifestado que si ellos estuvieran gobernando en Canarias hubiese llegado más dinero en el último reparto, con lo cual ha dejado a Zapatero por debajo del betún)... En fin, son aquellos, los progres, los que transmiten un evidente trasfondo de perpetuidad dispuestos a cambiar e introducir comportamientos espúreos y que conforman, afirman, el régimen que marcha hacia adelante. Los que estamos en contra de la ley del aborto somos retrógrados y antipatriotas.

Por la efímera vida de la I República, que terminó con la disparatada elucubración de Nicolás Estévanez de crear en Canarias dos subestados, uno occidental y otro oriental, nuestra tierra se libró de hacer un espantoso ridículo, similar al obtenido en Cartagena y su cantón de oro. El camino a seguir, pensamos, está, sí, en el pleno desarrollo del Estado de las Autonomías, escalón importante y previo a un federalismo que ya está ahí, a pesar de que muchos tengan puestas las orejeras y no lo quieran ver. Aquí hemos definido esta situación como Estado asociado, con España y con Europa (abstenerse canarios y godos conversos), y mirándonos en el espejo catalán que es el que refleja aquello que interesa a... todos los catalanes. No cabe duda de que Canarias no sólo está lejos fisícamente de esa comunidad, sino también que nuestra idiosincrasia apenas tiene una coma en común con ella. De ahí que es conveniente recurrir al tan manido principio que afirma, con razón, que la unión hace la fuerza. Y la fuerza de la unión... aquí está dispersa.

Las últimas elecciones no dibujaron un horizonte azul, blanco y amarillo para los neonacionalistas. Al contrario, un severo varapalo sirvió de excusa para que algunos popes de esta organización expresaran públicamente la posibilidad de incorporar algunos de los temas esbozados en diferentes foros. Como así han hecho sus juventudes. Los socialistas obreros y "populares" canarios practican en la capital de las Españas el noble gesto de la genuflexión. Y los neonacionalistas el "sí crítico", nueva bobería presidencialista puesta en circulación por Paulino Rivero para justificar un fracaso. Canarias ha sido de nuevo engañada en la financiación autonómica por las maniobras del leonés entregado a los catalanes para seguir con sus posaderas en la poltrona monclovita. Pero, a nuestro entender, los auténticos triunfadores, los verdaderos negociadores, han sido los socialistas catalanes que, con arrestos suficientes, plantaron cara a sus colegas madrileños. El presidente del Ejecutivo central entró por el aro y Cataluña obtuvo, incluso, más de lo que un principio se le ofrecía. La diferencia con las demás comunidades es prueba suficiente de quién demonios manda en España.

Mientras, en nuestras Islas no hay síntomas de acciones conjuntas que beneficien a toda la Comunidad. Al contrario, cada vez es más oscuro el panorama de unión entre todos y más claro, sin embargo, los personalismos responsables del fracaso tras fracaso de las organizaciones. Dos votos en el Congreso son muy pocos votos. Si Zapatero pacta con Convergencia y Unión... adiós influencia. Los estatalistas prefieren entretenerse en cuitas internas y vergonzosas. Una nueva situación política en nuestra Comunidad podría convertirse en el arranque hacia otras metas apoyadas, eso sí, por distintos y pesados arrestos que puedan ponerse y oponerse, eficazmente, sobre cualquier mesa negociadora y solidaria. Los fracasos no hay que buscarlos fuera de las organizaciones. Es necesaria una profunda autocrítica. Y ésta, por la difícil situación que atraviesa nuestro Archipiélago, la debe iniciar el propio presidente del Gobierno de Canarias... que no debió abandonar las riendas de su partido.

 

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