Es MUY DISTINTO vivir y actuar en tiempos de vacas gordas que en momentos en que, como los actuales, las vacas que aún viven deberían estar en puros huesos, figuradamente hablando. Cuando el comercio, en todos los países, comenzó a orientarse hacia las llamadas "grandes superficies", superados ya los denominados "supermercados", que introdujeron una nueva forma de vender y de comprar, eran tiempos económicamente buenos y es más, progresivamente a la búsqueda de mejoras para el vendedor y el comprador. Antes de llegar a España y, particularmente, a Canarias, pude ser testigo de la aparición de las nuevas tendencias comerciales, antes que en Europa, en los Estados Unidos, en Venezuela y en otros países americanos que siempre han seguido patrones "gringos" en todas las cosas.
En estos peñascos, que decía Ernesto Salcedo, el nuevo e imparable desarrollo comercial nos cogió casi con las viejas "ventas" que el pueblo llamada "de chochos y moscas". Por eso fue tan difícil y costó tanto que nuestras autoridades y fuerzas vivas, que siempre han mandado en este pueblo, entraran por el aro y se modernizaran comercialmente. En Santa Cruz, como en Las Palmas, donde, naturalmente, el comercio es más importante que en otras islas, los capitalistas de la tienda ejercían una verdadera dictadura comercial. Declaraban una guerra sin cuartel a toda innovación como los supermercados, que ya habían crecido mucho, y más todavía a los "hipermercados" o "grandes superficies". Se supone que las grandes resistencias a los hipermercados se produjeron por parte de todos los gobiernos de las comunidades autónomas. Y, en Canarias, más todavía, porque una grande y muy influyente parte vivía -y se forraba- con el comercio.
Aquí, insisto, la cosa era bastante peor. El Gobierno autónomo hacía leyes no al dictado de los diputados del Congreso, sino de los grandes empresarios y las organizaciones que amparaban a estos capitalistas. Algunos alcaldes, como los de Santa Cruz y La Laguna, en esta isla, hicieron verdaderas "trampas", para saltarse las leyes autonómicas prohibitivas para el comercio. Mi querido compañero y amigo Elfidio Alonso, alcalde de La laguna, quien, además es abogado, trampeó las normas autonómicas y logró que la firma "Alcampo" fuera la primera que se estableció en su término municipal y en Tenerife. Miguel Zerolo, alcalde de Santa Cruz, hizo lo propio para que se establecieran en este municipio los hipermeracados "Continente", "El Corte Inglés", "Carrefour" e "Hiper Trébol". El alcalde de La Orotava, ya con menos presión en contra, autorizó otro establecimiento de "Alcampo" cuando su homólogo de La Laguna sufrió y sigue sufriendo el acoso a que, echando mano a agarraderos legueleyísticos, más o menos dudosos, según opiniones, lo someten comerciantes agrupados en la Federación de Comercio (Fedeco) y contrarios a los "hipers". Porque, dicen, hacen competencia a ese comercio tradicional. Y sigue la lucha que no sólo perjudica a los "hipers" sino a todo el pueblo de Tenerife.
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