EFE, Buenos Aires
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, consideró que la "influencia" del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en otros países sudamericanos "fortalecerá a los radicales de la región".
"La interferencia (de Chávez) en asuntos internos de diferentes países sudamericanos, con su dinero y su financiación de campañas políticas en otros países, es una influencia muy negativa. Creo que su intención es ejercer dominio en Sudamérica", sostuvo Lieberman en una entrevista publicada ayer por el diario argentino La Nación.
El ministro, que entre el jueves y viernes pasado se reunió con altos funcionarios y empresarios en Buenos Aires, calificó además al Gobierno de Venezuela de "régimen radical" que mantiene "estrechas relaciones" con Irán, país al que consideró como "una amenaza para todo el mundo".
La directora general de la cancillería israelí para América Latina y el Caribe, Dorit Shavit, aseguró el viernes pasado que Caracas ofrece "documentos falsos a los iraníes" para que transiten por la región.
Shavit dijo además, recientemente, que el grupo islamista libanés Hizbulah tiene una célula en La Guajira, departamento de la frontera nordeste de Colombia con Venezuela.
"El hecho de que (Chávez) haya sido el primero en reconocer el resultado de las elecciones en Irán significa un verdadero desafío a la comunidad internacional", resaltó por su parte Lieberman, quien aconsejó a los países sudamericanos "preocuparse por el régimen de Venezuela".
Respecto a Irán, el canciller israelí opinó que "es un régimen demencial y muy peligroso" y afirmó que "es una amenaza para Arabia Saudí, Egipto y para otros países" porque su programa nuclear generará "una desenfrenada carrera por las armas".
"Irán es un gran patrocinador de actividades terroristas en el mundo. Que Irán se involucre en actividades terroristas en Sudamérica es real. Se han producido dos ataques terroristas en Argentina. Detrás de esos actos terroristas está involucrado Irán", señaló Lieberman, de gira por varios países sudamericanos. Lieberman se refirió así al atentado que en 1992 sufrió la Embajada de Israel en Buenos Aires, que dejó 29 muertos, y el ataque en 1994 contra la sede de AMIA de la capital argentina, en el que fallecieron 85 personas.
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