El presidente cubano, Raúl Castro, advirtió ayer a sus compatriotas de que no es suficiente con gritar "patria o muerte, abajo el imperialismo", sino que es necesaria la vuelta al campo, producir más y gastar menos en importar alimentos para superar la crítica situación económica que atraviesa la isla.
"La tierra está ahí, aquí están los cubanos, veremos si trabajamos o no, si producimos o no... No es cuestión de gritar patria o muerte, abajo el imperialismo, el bloqueo nos golpea... (mientras) la tierra ahí, esperando por nuestro sudor", dijo el mandatario.
Recordó que ya en el año 2007 alertó sobre "la imperiosa necesidad de volver a la tierra", puesto que más de la mitad de las áreas cultivables de Cuba estaban ociosas.
En el aniversario 56 de la primera acción armada que encabezó su hermano mayor y antecesor, Fidel Castro, el tercero desde que este enfermó y él asumió el mando, el presidente dijo que ya se han entregado 690.000 hectáreas en usufructo a campesinos y organizaciones.
Agregó que cerca de la mitad de esas fincas ya han quedado libres de malezas y plantas indeseables y que en un tercio comenzaron las siembras.
"Es de seguridad nacional producir en el país", porque se gastan "miles de millones de dólares" comprando alimentos de otros países, agregó.
Cuba importa el 80 por ciento de los víveres que consumen sus 11,2 millones de habitantes, principalmente de Estados Unidos porque los alimentos y las medicinas están excluidos del embargo que aplica Washington a la isla desde 1962.
En los primeros meses de este año las importaciones cubanas cuadruplicaron en valor a las exportaciones, dejando al único país de América que se dice comunista con una angustiosa falta de liquidez.
Según Raúl Castro, en sus recorridos por la isla ha comprobado que "sobra tierra y de buena calidad" que no se cultiva, y los cubanos no deben quedarse tranquilos mientras haya una sola hectárea improductiva.
En las tierras que no sirvan para producir alimentos, se deberán sembrar árboles, agregó, y relató que él mismo ha experimentado con la siembra de pequeños bosques y ha tenido "la satisfacción de verlos crecer".
Lamentó que cada vez que habla de esto, aparecen funcionarios que piden millones de pesos o de divisas, porque ellos, sin un presupuesto, no siembran nada. Raúl Castro pronunció su discurso que duró 35 minutos ante 200.000 personas que madrugaron para verlo en la plaza Calixto García de Holguín, a 734 kilómetros al este de la capital, La Habana.
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