1.- Una paella cocinada por el Chileno en su santuario gastronómico me permitió hablar del Puerto, otra vez. Estoy abonado al tema, pero es la actualidad. Debo responder también a una llamada de Eva Navarro, tempranera, el viernes por la mañana. De todo habrá tiempo. Les recuerdo a ustedes que yo con el Puerto tengo una deuda de infancia y de juventud, aunque con relación a esta corporación, sólo con Coalición Canaria. CC me quiso premiar (injustamente) con la Medalla de Oro de la ciudad; el PP (Eva, "Demóstenes" Luis Miguel) dejaron el asunto sobre la mesa; y el PSOE (Lola Padrón) no quiso dármela. Es cierto que no la merecía. Por eso pedí a mi amigo Marcos Brito que retirara la iniciativa, como así hizo. Llamé a Cristina Tavío y no me hizo puñetero caso. Sólo quería decirle que esa medalla ya me la había concedido Eva delante del doctor José María Casañas Cullen, del doctor Antonio Alarcó y del letrado y también amigo Salvador Iglesias Machado, en la barra del hotel Botánico, antes de una cena a la que asistimos los nombrados. Pero luego se olvidó; o se hizo la olvidadiza. En fin, todo está en el inventario de mis agravios. Yo sigo hablando con Eva, con mucho gusto.
2.- El Puerto necesita un repaso, pero no sé si una moción de censura. Lo digo de verdad. Me gustaría que volviera por sus antiguos derroteros de estación de calidad, de ciudad alegre y respetuosa, de emporio turístico de Canarias. Me gustaría que el Taoro fuera de nuevo hotel; que se levantaran todos los templetes de uralita de la avenida del Generalísimo (me niego a que don Agustín de Bethencourt tenga dos calles, a pesar de su valía inmensa: con una basta); que la Policía Nacional salga del chiquero que ocupa; que las aceras dejaran de estar encachazadas; que se asfaltara la ciudad; que se construyera el muelle y un gran estadio.
3.- El Puerto de la Cruz permanece en un secular estado de abandono desde hace casi tres décadas, sin que nadie ponga fin a este desastre. No se pueden anteponer los partidos a la historia de las ciudades; ni los intereses políticos a los de los ciudadanos. Es preciso luchar por el Puerto desde todos los frentes, codo con codo, aparcando todas las diferencias posibles. La clase empresarial tampoco debe ser ajena a las aspiraciones de futuro de un pueblo. Y el sector social tampoco. Todos unidos por el Puerto de la Cruz. ¿Es mucho pedir? Yo con la moción de censura no me meto; allá cada cual con su conciencia.
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