Un mundo hambriento
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación hizo público el número de mortales que tendrán gazuza y que han pasado, en el último año, de 963 a 1.020 millones de seres humanos, tal y como venía afirmando el Banco Mundial. Para Acción contra el Hambre, el dilema no está en la disponibilidad de comestibles, sino en la imposibilidad de llegar a ellos. El director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué, reconoce que este número de indigentes "llega precisamente cuando los mercados rebosan alimentos". Por segundo año consecutivo, la necesidad aumenta mientras las siegas han sido inmejorables. "Esto -señala Longué- demuestra que las estrategias enfocadas sólo a la producción de alimentos han fracasado y que la lucha mundial contra el hambre requiere un reajuste urgente". La nueva cifra pone al descubierto la obligación de poner prioridades y de apremiar, definir y organizar las estrategias de los terruños dadivosos. "Para ello -señala el director técnico de Acción contra el Hambre- no sólo debemos salvar la vida de aquellos en situación crítica sino ir más allá y atacar directamente la causas estructurales del problema". Acción contra el Hambre señala tres rutas precisas de actuación a las que la comunidad internacional debe dar preferencia: el desarrollo de las posibilidades más allá de las respuestas agrarias, tutelando la diversificación de los medios de vida y reforzando los mercados locales; la incorporación de estrategias de salvaguarda social y alimenticia para contestar a la gazuza estacional o diaria; la cooperación, de forma resuelta, en enfoques de control de riesgos y preparación ante catástrofes, para mitigar la progresiva eficacia de los que devastan los medios de vida de la población más desamparada e indefensa. Para lograr este cambio de mentalidad entre quienes tienen en sus manos las resoluciones políticas, "tal vez convenga recordarles que no se trata sólo de un problema humanitario, sino económico y de seguridad mundial, lo que convierte a la lucha contra el hambre en una de las inversiones más rentables en este momento", concluye.
Clemente Ferrer Roselló
(Presidente del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad)
¿No existe crisis en el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz?
No entendemos cómo el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, en plena crisis, se va a gastar una cierta cantidad de dinero en el Festival de Aeromodelismo. ¿No sería mejor que ese dinero se utilizara en atender las muchas demandas de personas necesitadas que tiene la ciudad portuense? ¿O es que todos somos ricos en el Puerto de la Cruz? Mire, señora alcaldesa, sabemos que existen muchas quejas y demandas de personas necesitadas, incluso que duermen en los bancos de las plazas del Puerto, mientras ustedes y sus concejales lo hacen en una cama. No todos tienen la misma suerte que ustedes y debe de ser la alcaldesa la que predique con el ejemplo.
Piense en tantas familias necesitadas, que esperan por un plato de comida, mientras que ustedes y los suyos quieren una vez más meternos el Festival de Aeromodelismo por los ojos, pues ya este espectáculo lo tenemos más que visto. En estos momentos de crisis, sería más interesante que el dinero que se va a invertir se reparta con quienes no tienen qué comer ni dónde dormir. Incluyendo que las miserables pensiones que reciben no dan ni para comer pan, y ni mucho menos para pagar agua, luz, basura y otras tasas que ustedes bien conocen? Por consiguiente, ese festival en plena crisis sobra, y los políticos honrados y honestos deben de estar, ahora más que nunca, al lado de los que sufren, y si no pónganse ustedes en sus lugares.
El barrio de La Vera es un ejemplo de lo que está pasando.
Atentamente.
José R. Peraza Hernández
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