HUMBERTO GONAR, Tenerife
Miguel Zerolo (Santa Cruz de Tenerife, 1957), alcalde de la capital tinerfeña y diputado en el Parlamento autonómico, insiste en la necesidad de que Canarias sea capaz de "exigirse" la creación de un nuevo modelo económico, "consensuado entre políticos, empresarios, sindicatos, organizaciones sociales", una propuesta en la que soberanía económica o independencia fiscal se cuelan insistentemente en su discurso. Zerolo aborda la situación política autonómica y del pacto con el PP, harto de juegos de niños, y no oculta que se ha encontrado sólo en el conflicto judicial que ha condicionado el desarrollo de Santa Cruz, lo que hipoteca su futuro en CC.
-La semana pasada escribió en EL DÍA que "caminamos hacia el naufragio de Canarias si no se toman ciertas medidas". ¿Tan feo ve el horizonte?
-Canarias ya estaba en una crisis de modelo antes de que llegara esta profunda recesión de origen financiero. Nos hemos transformado en un país que subsiste a base de ayudas y subvenciones. El pueblo de Canarias no ha sabido apostar por un nacionalismo fuerte como el catalán y hemos perdido peso y voz en Madrid. Quienes están hacen políticamente lo que pueden, pero no es esto. La lucha no está en conseguir migajas, sino en aprender a vivir de nuestro esfuerzo, talento y capacidades.
-¿Cuál es su propuesta política?
- Canarias debe ser tratada tanto por el Estado como por Europa de una forma diferente al territorio continental en materia económica y fiscal. Es necesaria una profunda reestructuración del peso del sector público en las Islas, hacerlo más eficaz y barato para que los ciudadanos puedan vivir con menos impuestos. Otro de los grandes temas es acotar la captación de capitales en Canarias.
-¿Habla de unidad como frente común a la desigualdad?
-No se trata de que "nos den" más dinero. Hay que acabar con esa casi perenne espera de limosnas cual desfavorecidos del Estado, como si fuéramos para Europa una indigencia ultraperiférica. Tenemos que gastar menos en administrar el dinero de los ciudadanos, regresar a las libertades comerciales, rebajar la presión fiscal y las figuras tributarias y volver a comerciar y recibir mercancías y gentes de todo el mundo. Para esto -y más- hace falta sentarse, debatir, discutir, discrepar... para, con los estamentos sociales, plantear un futuro económico como base para afrontar los próximos años en Canarias.
-¿En esa propuesta cabe la independencia o soberanía?
-No toca hablar de independencia o soberanía política. Antes hay que definir un modelo económico que debe pasar por una soberanía o independencia fiscal.
-¿Comparte el nuevo modelo de financiación autonómica?
-Ese modelo ha dejado de nuevo a Canarias en el furgón de cola de las autonomías, por debajo de la media en recursos adicionales y en financiación total por habitante, algo que, en teoría no permite el actual Régimen Económico y Fiscal. ¿Qué se puede esperar de un Estado que no ha cumplido con lo que se había obligado? Lo ocurrido estas últimas semanas es más trascendente de lo que parece: los que tienen los votos han conseguido lo que querían. Zapatero ha hilado fino para no sólo garantizarse el apoyo de Cataluña y Andalucía, sino que la decisión de transferir a las comunidades el 50% del IRPF y del IVA, y el 58% de los impuestos especiales... es una señal de su apuesta por un Estado federal. Los recursos y las competencias de carácter federal de la administración central irán a menos. Pero Canarias no cuenta.
-Pero Canarias ha dicho sí a ese modelo de financiación...
-Ya, pero yo hubiera dicho no.
-¿No está de acuerdo con la decisión de su partido?
-No. Claramente no. Tal vez existan razones que yo desconozca, pero por lo que sé hasta el día de hoy, no. No estoy de acuerdo.
Política municipal
-¿Existen discrepancias en el pacto con el PP de Santa Cruz?
-El alcalde soy yo. Fui elegido por los ciudadanos para gestionar por cuarta vez la capital de Canarias e intento hacerlo lo mejor posible. Hay un pacto de gobierno que, por cierto, ha cambiado su composición en los últimos meses... pero genera tantas estupideces y juegos de egos que al vecino le importan poco y de los que yo también estoy un poco harto. Los concejales están para servir al vecino, no para peleas de patio de colegio.
-¿En esas peleas incluye a todos los partidos y concejales?
-A todos los concejales no, sería injusto, pero en la política municipal hay que estar por encima de los partidos si se quiere cumplir con el servicio público.
-¿Seguirá el pacto actual con el PP hasta el final del mandato?
-No lo sé, depende en gran medida del PP.
-¿No depende de usted?
-Depende del alcalde, efectivamente, pero a partir de ahora será el PP el que, con su modo de actuar determine el futuro del pacto.
-Suena a ultimátum...
-No pienso perder más tiempo en ese asunto. Prefiero pensar en cómo ayudar a los vecinos. No digo que quien se mueva no sale en la foto, pero si cada vez que te mueves me metes el dedo en el ojo, seguro no vas a salir en mi foto.
-¿Se siente abandonado por los suyos tanto dentro como fuera del ayuntamiento?
-Un poco, sí. Nos pasa a todos los que estamos en el ayuntamiento. Quien está realmente abandonada es Santa Cruz. Santa Cruz no cuenta para las administraciones, no cuenta como capital y desde hace algún tiempo se le falta al respeto con determinadas actitudes, como la judicialización de todos los asuntos que se tratan en la ciudad. Emprendedores e inversores se alejan de la ciudad ante un panorama en el que todos parecemos mafiosos y chorizos por trabajar por y en esta ciudad. Toda una corporación acusada e investigada durante cinco años, con personas de todos los partidos, una decena de funcionarios? Si esto ocurriera en otro lugar del Estado sería un escándalo. Nadie se pregunta por qué tanto ensañamiento con esta capital; por qué se ha abierto una causa general eterna que afecta de forma casi exclusiva a Santa Cruz. No hay voces, ni políticas ni empresariales ni mediáticas. Tristemente estamos solos.
-¿Tiene que ver, tal vez, con su propia situación judicial?
-No. Ahora hay una causa general contra Santa Cruz. Mi paciencia ha sido infinita en el apartado judicial, pero el proceso de Las Teresitas se está convirtiendo en uno de los más largos de la historia; aún estamos en la fase de instrucción y bajo secreto de sumario. Un secreto de sumario, por cierto, de chanza, porque la práctica totalidad del caso ha sido publicitado en los medios de comunicación con el único interés de provocar un asesinato de la imagen no sólo del alcalde, sino de decenas de personas más, algunas funcionarias, llegando a provocar un daño irreparable y, por ende, ha generado que Santa Cruz esté acosada por una causa general contra ella imperdonable.
-¿Quiénes son los culpables?
-¿Quiénes? Todos. Unos de buena fe. Otros de mala fe. Se han traspasado fronteras infranqueables en un Estado de Derecho. La culpa es de todos. De quien consume mentiras y de quien las fabrica. Sin consumo no hay producto.
-¿Y en cuanto a su situación personal?
-Pese a todo lo que he visto y estoy viendo, espero y confío en la Justicia. Todo esto, que se eterniza, un día va a detenerse cuando alguien llegue al fondo de la única verdad: que se equivocaron quienes pensaban en nuestra falta de honradez. Confío en eso. He sido muy respetuoso con el proceso pero, sinceramente, poco más se puede hacer para intentar destruir a una persona.
-¿Se va de la política?
-No lo sé. Lo que sí espero es que no me echen.
-¿Seguiría ligado a CC?
-Eso lo dirá el tiempo. Cuando un asunto compete a dos, son dos los que deciden. Seguiré ligado sin duda con un nacionalismo profundamente canario. Seguro.
-¿Ha hablado con otros partidos sobre su futuro?
-Perdóneme. Esto no va de partidos, de siglas o de elecciones. Tenemos que darle una sacudida a esta tierra que lleva mucho tiempo dormida. Y eso sólo lo puede hacer un gran consenso político de todas las fuerzas sociales y políticas. Si no es así, tendrá que existir un gran movimiento nacionalista que le ponga las pilas a la gente, que promueva un renacimiento del orgullo y de la capacidad de trabajo y esfuerzo de quienes vivimos en esta tierra. En la calle hay muchísima gente que pide que se acabe tanto esfuerzo inútil en criticarnos unos a otros, y que se lance un mensaje de trabajo y de ilusión. Eso no creo que se pueda capitalizar por ninguna fuerza política, sino por todas. Y si no es así, será por un gran movimiento, una refundación unitaria de los nacionalistas canarios.
-¿Sigue ilusionado?
-Sigo ilusionado y trabajando, ahora más que nunca, por los vecinos de Santa Cruz, que son los que me han apoyado durante años. Es ante ellos, únicamente, ante los que me siento verdaderamente responsable. Creo, pese a ese afán actual de violentar Santa Cruz, que tenemos una ciudad hermosa, moderna, con un capital humano inmenso, pero que aún debe dar muchos pasos para consolidarse como la gran capital que es. Si echo la vista atrás me siento orgulloso de ella, de cómo ha evolucionado, de cómo ha crecido.
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