L.C., S/C de Tenerife
Chaxiraxi Afonso ha sentido que el pasado se hacía presente con la muerte de Rayan, el bebé de la primera víctima de la gripe A, por un error del personal de enfermería, según explicó ayer en una entrevista en Radio Club.
Su hijo, que se llamaba Brian, también murió por el mismo error (al confundir la sonda de la alimentación de la nariz con la de la medicación, que sale de una vena), pero hace siete años y en el Hospital de La Candelaria.
La Justicia le dio la razón y condenó al ATS que cometió el error a un año de prisión y tres de inhabilitación, pero Chaxiraxi ha vivido el caso de Rayan como si fuera el suyo.
"Ni perdono ni olvido", dijo a EL DÍA, para matizar que "nunca" se le ha pedido "perdón". "Y aunque me lo pidieran, no se lo daba porque las cenizas de mi hijo seguirán siendo cenizas".
Su hijo contaba con 16 días de vida cuando un ATS cometió el fatídico error de conectar la alimentación del niño por la sonda que le salía del brazo y que estaba destinada a la medicación intravenosa. Se tratada de un profesional con poca experiencia, pero Chaxiraxi no considera que esto sea una disculpa.
"Se supone que los títulos se dan cuando una persona está preparada", argumenta esta mujer que perdió a su primer hijo por un error humano. "No estamos hablando de que vaya a operar, simplemente tiene que buscar una sonda que va por la nariz y poner la leche", explicó.
A esto añadió que la noche que falleció su hijo estaba la mitad del personal "porque hacían turnos para dormir". De esta forma, en vez de dos auxiliares y dos ATS para dos box, cada uno con cerca de siete niños, sólo había un auxiliar y un ATS para atenderlos a todos, detalló.
También censuró el trato que recibió por parte del personal del Hospital. "Yo me enteré de las causas de la muerte de mi hijo por la forense que vino al siguiente día, porque ellos en un principio me decían que había muerto porque se había quedado sin carbono en la sangre. En un niño prematuro, es normal, pero yo no me lo creía porque Brian era un niño muy activo".
Chaxiraxi subraya que su hijo, que nació de 32 semanas, "había salido de todos los riesgos" cuando se cometió el error y que sólo estaba a falta de coger peso para darle el alta.
Tal y como publicó EL DÍA cuando se celebró el juicio en 2005, un médico declaró que el niño tenía "el 95% de posibilidades de volver a su casa".
También declaró el auxiliar que, aunque no era su cometido, fue él quien se dio cuenta del error, cuando revisó las sondas, y no el ATS que cometió el error.
A Chaxiraxi le dieron la razón y le concedieron una indemnización, pero esto no ha devuelto la vida de su primer hijo, Brian. Ahora tiene un niño de 6 años al que asegura que lleva al médico sólo lo imprescindible. La desconfianza es la herencia de esta historia.
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