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J.F., Granadilla de Abona
Después de haber prestado 16 años servicios de seguridad y emergencia en el municipio de Granadilla de Abona y tras un año del cese de sus actividades después que el ayuntamiento decidiese en junio del año pasado prescindir de los servicios de este colectivo, la Asociación de Bomberos Voluntarios Guayota se ha reinventado a sí misma para seguir adelante.
Los esfuerzos para centrarse en trabajos diferentes han sido tareas complejas y complicadas, según relatan sus responsables, quienes manifiestan que después del tiempo transcurrido "la labor ha merecido la pena, más cuando se cuenta no sólo con el apoyo de los voluntarios adscritos al colectivo, sino también por las numerosas muestras de afecto que hemos recibido en este tiempo y donde estamos trabajando codo con codo con la Asociación Chaxiraxi, compuesta por las mujeres y familiares de los bomberos de Guayota".
Indican que "una de las muestras más evidentes fue el respaldo con el que contamos en una cena-baile que organizamos recientemente en el municipio con el propósito de recaudar fondos para el mantenimiento de la asociación de voluntarios, evento al que asistieron unas 350 personas, cifra que es un auténtico éxito".
El cambio de actividad, sin embargo, "no ha sido nada fácil, pero teníamos que hacer frente a una adversidad y después de un año podemos estar satisfechos porque lo hemos logrado e incluso seguimos manteniendo el nivel de voluntariado, es decir, contamos con más de una treintena de efectivos que están disponibles en cualquier momento para cualquier circunstancia", expresan.
De este modo, ponen de relieve que la preparación y formación que se obtuvo en los 16 años que prestaron servicio al municipio de Granadilla de Abona revierte en dar formación tanto en instituciones "públicas como privadas".
"De hecho, hemos realizado actividades en numerosos colegios de toda la comarca para mostrar, por ejemplo, cómo y para qué sirven los perros de rescate, llegando a más de 3.000 escolares. Además, hemos dado otro sentido a los perros, pues se han utilizado como terapia para personas con minusvalías y deficiencias", indican orgullosos los voluntarios.
Además, resaltan que en otros centros educativos se han desarrollado charlas para que los jóvenes conozcan como actuar en caso de incendios, y en otros casos se ha trabajado revisando los planes de emergencia de instituciones.
"No desaparecer como colectivo nos está suponiendo un sobreesfuerzo ya que con recursos propios tenemos que costear los gastos, que son elevados", ponen de relieve, pero apuntan que "seguiremos preparándonos y formándonos para estar siempre ahí, por si en algún momento fuese necesario nuestros servicios".
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