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Á. MORALES, La Laguna
Bajo el título de "Buen rollito", la Sociedad Deportiva Casablanca, de Tejina, desarrolló desde el verano pasado, en plena pretemporada, un proyecto de gran relevancia cívica con el que se pretendía erradicar del campo de fútbol local los malos modos, insultos y situaciones poco edificantes entre jugadores, aficionados, padres y demás. La experiencia ha resultado tan exitosa que, a raíz de las 1.837 encuestas realizadas entre aficionados de equipos rivales que visitaban el estadio de Tejina, el gobierno local tiene previsto extenderla durante la nueva temporada entre otros clubes de diversas zonas de la ciudad.
Hace un año, los entrenadores de los equipos del Casablanca, club que cuenta con unos 200 jugadores en 13 escuadras de prebenjamines a cadetes, sentaron a sus pupilos y les explicaron el proyecto. El objetivo pasaba por que fueran los propios niños y jóvenes los que decidieran las normas de conducta entre ellos, respecto al árbitro, equipo rival y espectadores. También definían las características y los valores de su club, siempre en torno a la convivencia y el aprendizaje de cualidades intelectuales, afectivas, motrices y éticas que puedan ser aplicadas en otros ámbitos de la vida.
Tras concretarse estos aspectos, se editaron unos dos mil trípticos que contenían estos valores y una encuesta dirigida a los padres del equipo rival. En el folleto y en el campo, los progenitores, los entrenadores foráneos y hasta los árbitro, que también participaron en las encuestas, comprobaban los valores de los que se presumía. Entre otros, que cada integrante del club aporta sus mejores capacidades, que todo rival es importante, que cada compañero puede ser decisivo para ganar y que, en deporte, quien no coopera, pierde. También se resalta que cada persona es diferente, que nadie es perfecto y que se mejora aprendiendo de los errores, así como que los entrenadores dedican mucho entusiasmo y tiempo y que toman decisiones en beneficio de todos.
Bajo estas premisas, decidieron normas como no reírse, ni discriminar ni insular a ningún compañero; escuchar y acatar las decisiones del preparador; jugar y divertirse como lema, animar todos al que falla y aplaudir al sustituido, celebrar todos los goles y que los padres y familiares respeten el trabajo del entrenador, sin interferirse en sus funciones y decisiones.
Estos principios se aplican también al árbitro, al que se concibe como un deportista más y al que el capitán de cada equipo del Casablanca le entrega antes del partido estas normas. Sólo el capitán podrá hablar con el árbitro y siempre con educación y el resto de jugadores le responderán con las manos cruzadas a la espalda si el colegiado se dirige a ellos. Asimismo, al acabar el partido todos le darán la mano con independencia del resultado.
Respecto al rival, se averiguará antes del partido si necesita algún material, se les saludará al principio del encuentro dándole la mano a todos los jugadores e invitándolos a pasarlo bien, no se propiciarán situaciones de provocación ni de humillación durante el juego ni en caso de victoria, se aceptará la derrota y se valorará desde la grada las buenas jugadas aunque sean del rival, al que se le felicitará y despedirá al acabar el choque.
En lo relativo a los padres y espectadores, se ignorará a aquel que grite o insulte al árbitro o a un jugador, se intentará que las celebraciones no ofendan a los menores del equipo rival ni a sus familias, aparte de reconocer el espíritu de superación de todos los jugadores, felicitándoles al final y nunca recriminándoles.
Las encuestas se realizaron en 29 jornadas, con diversos partidos de distintas categorías y durante un total de 59 días. Los padres, entrenadores, árbitros y otros aficionados rivales reflejaron en los sondeos que, en un 82,5%, el proyecto les pareció bien o muy bien. Un 50,3% lo calificó de muy bueno y un 32,3, de bueno. Sólo el 0,6% lo consideró malo y el 13,4, normal. Un 73,5% se sintió bien o muy bien en el campo, porcentaje que sale del 48,1% que dijo sentirse bien y el 25,4 que se sintió muy bien. El 89,5% calificó la iniciativa de educativa para los jóvenes en un alto grado y un 76,6% cree que se cumplieron los objetivos del proyecto. De los encuestados, el 38,9% eran padres de jugadores; el 32,9%, madres; el 17%, familiares y el 9,3, simples aficionados.
Estos resultados tan elocuentes han convencido al Casablanca de reeditar la experiencia en la nueva temporada y al consistorio, de repetirla en otras zonas y clubes, según confirmó a EL DÍA el edil de Deportes, Javier Álvarez.
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