CRONICA
Caius Apicius, Madrid, EFE En la, digamos, austera España de los 50, cuando la televisión era sólo un sueño, uno de los personajes de historieta más populares era el entrañable Carpanta, obsesionado por la comida o, mejor dicho, por la falta de comida, cuya mayor ilusión era poder zamparse un pollo asado.