EN ESTE PAÍS, carente, cada vez más, de valores, no es raro que al ser humano se le someta a unos abusos y unas injusticias casi increíble en un mundo civilizado, como son el "caso Chovito", el "caso de la Casa Roja" y otras demoliciones llevadas a cabo, en su mayoría, por esa especie de "Jinetes de la Apocalipsis" que es la Demarcación de Costas, insensible ante cualquier sufrimiento humano. Sólo en este aspecto, no es extraño que a los animales, incluso a aquellos que han sido, y lo siguen siendo, útiles al hombre, se les condene, impunemente, a muerte, y más cruelmente todavía, a la muerte por hambre. Es el caso descubierto en una finca del lugar de Malpaso, en el término municipal de Arona, de la isla de Tenerife.
Las primeras preguntas que me vienen a la mente, en esta ocasión, son si el dueño de los equinos puede ejercer, por su cuenta, un derecho sobre la vida y la muerte, por demás despiadada de un animal y si, existiendo en esta Comunidad Autónoma, con total vigencia, una Ley Protectora de los Animales, por qué no se ha creado y entrado en funcionamiento un Juzgado que entienda y legisle sobre el maltrato y otras faltas que, señala el texto legal, son consideradas punitivas para esos seres que llaman irracionales, aunque, según el mago del cuento, y quizás tenga razón: "hay perros que son más inteligentes que sus amos". Y remataba el rural: "El mío es uno".
En la cuadra donde apareció el caballo muerto de hambre, la Policía Local de Arona encontró otros tres equinos que, al parecer, por falta de comida, seguían el mismo camino. La delictiva e insólita situación la advirtió un vecino que dio aviso a los agentes del orden del Ayuntamiento de Arona, los cuales abrieron una investigación para comunicar el hecho al Juzgado y a SEPRONA, el grupo especializado de la Guardia Civil que tiene a su cargo la protección de la naturaleza. Los caballos que aún están vivos han pasado a una finca de un vecino de Arona que se ha prestado a dar asilo a los animales que tan brutalmente ha tratado su propietario, el cual, según versiones, llevaba tiempo sin darles de comer y de beber.
Los caballos salvados por la Policía Local y por la Guardia Civil de una muerte segura por inanición, tras los reconocimientos por veterinarios, serán, seguramente, trasladados a un club hípico que se disponga a admitirlos para su recuperación total.
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