Más de uno se ha escandalizado por el hecho, en absoluto superfluo, de que una concejala socialista de Santa Cruz llamada Marián Franquet haya llevado a pleno dos mociones de indudable interés para la ciudadanía, sobre todo cuando no pocos vecinos de esta ciudad hacen cola ante los comedores de beneficencia. Eso por citar a los que están peor. Otros, con una situación económica aún no tan angustiosa, todavía no han tenido que echarse a la calle para llevarse algo a la boca, aunque hace meses que no pueden pagar las facturas más esenciales: la luz, el agua, el teléfono o la hipoteca entre otras.
Ante una situación como esta, que por desgracia va a peor, cabe pensar que la principal preocupación de una edila socialista -progre, para entendernos- sería encontrar la manera de aliviar tanta calamidad. Fundamentalmente porque la administración municipal es la más cercana a los vecinos; no digo algo que no esté dicho muchas veces al afirmar que son los ayuntamientos las instituciones a las que primero acude la gente cuando tiene un problema serio que resolver. Y el hambre -hablo del hambre física- lo es. Pero no. Nada de eso preocupa a una señora progresista y de buen rollito político como la tal Franquet. ¿Y qué le preocupa entonces?, se preguntarán ustedes si es que todavía les queda un ápice de capacidad para el asombro. Eso no hace falta que se los diga yo. Pudieron leerlo el sábado en este periódico. A la progre Franquet le preocupa que Francisco Franco continúe siendo hijo adoptivo de Santa Cruz, y que los plazos para abortar sean tan restrictivos pese a la generosa ampliación que acaban de aprobar sus correligionarios socialistas de toda España. Socialistas igual de sensibles que ella ante la hambruna que cabalga por todo el país, y que probablemente en 2010 le dará a la sociedad española un zarpazo de miseria como no se conocía antes del despegue turístico de los sesenta.
Una buena teoría científica no sólo debe mostrar el "qué"; conviene que también explique el "por qué". ¿Y por qué acude la progre Franquet a un pleno -los plenos no son gratis; cuestan mucho dinero- con dos chorradas bajo el brazo?, vuelvo a preguntarme y a preguntarles. ¿Porque es una irresponsable? ¿Porque no sabe? Pues sí: por pura ignorancia. Por una absoluta incapacidad política para aportar una solución, una sola, al amargo trance por el que están pasando muchas familias. Incapacidad que comparte, eso también huelga decirlo, con el resto del socialismo patrio, pues el PSOE está secuestrado por charlatanes. Cantamañanas políticos que van desde Zapatero a López Aguilar, pasando por Fernández de la Vogue, Pepiño y, a muchos minutos de distancia del pelotón de cabeza, ese genio de las paridas cotidianas que es la ministra Aído, a quien posiblemente pidió consejo la concejal Franquet para elaborar su urgentísima moción abortista. Individuos todos ellos que tienen arrinconados y amordazados a socialistas muchísimo más competentes que ellos, empezando por Felipe González, Guerra y otros políticos, para quienes primero estaba España y los españoles y luego, si sobraba tiempo, la ideología. Bien es verdad que ninguno de estos líderes necesitaba hurgar en una lejana e infausta guerra civil para ocultar su inutilidad.
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