HACE unos 50 años comenzó en el Puerto de la Cruz el turismo a gran escala, tal como hoy lo conocemos. Posteriormente, en los 70 se desarrolló Playa de Las Américas y el sur se incorporó a esta exitosa actividad.
El turismo cambió la estructura económica de las Islas, impulsándolas al progreso, evitando la triste emigración de nuestros jóvenes a América; única salida para gran parte de ellos.
A partir de esos años, la llegada de turistas se fue multiplicando, y paralelamente la construcción de hoteles y el establecimiento de empresas de comercio, ocio, restauración, transporte y servicios. Los cabildos y ayuntamientos aumentaron considerablemente sus ingresos, y mejoraron notablemente las infraestructuras de las Islas.
Este crecimiento tuvo su punto álgido en 2006. A partir de entonces se experimentó un descenso en pernoctaciones, ocupaciones e ingresos; factor este último que es el que posibilita el progreso. Vienen menos turistas y gastan menos.
Las razones de este descenso son, entre otras, la crisis económica mundial, el exceso de camas construidas y la creciente competencia de otros destinos próximos. Sin embargo, hay destinos que crecen, y algunos lo hacen con turismo de alto nivel; luego nuestra situación es reversible. Esto nos tiene que hacer pensar y, lo que es más importante, reaccionar rápidamente.
Partiendo de un posicionamiento en los años 70 en el segmento turístico medio-alto, hemos venido retrocediendo hasta el nivel medio actual, y en determinadas épocas y zonas, medio-bajo y bajo.
Si no queremos que nos arrastre la presión de nuestros competidores, tenemos que hacer un gran pacto entre todos, y diseñar una política de futuro, porque si no, continuaremos recibiendo clientes cada año de menos nivel, lo que significa menores ingresos, menores servicios y peor calidad.
Pacto al que se tienen que incorporar todos los que trabajan alrededor del turismo, comerciantes, restauradores, ocio, transporte, banca y servicios. Si el turismo va mal, todos lo sufrimos. Pacto que precisa una gran capacidad de liderazgo y compromiso compartidos, público y privado.
Estamos de acuerdo con el presidente del Gobierno autonómico en que hay que renovar el Pacto por la Competitividad firmado el 28 de enero de 2008, y que ha alcanzado logros importantes, aunque aún no se han cerrado algunos compromisos. El nuevo pacto con sus recursos correspondientes se tiene que sustentar en cinco líneas: mejora del destino, plan de infraestructuras turísticas, renovación hotelera, del comercio y del ocio, conectividad aérea y promoción selectiva.
De estas cinco líneas, marchan satisfactoriamente la mejora del destino y la renovación de establecimientos. El plan de infraestructuras turísticas ha sido demandado al Gobierno del Estado por la diputada Ana María Oramas en el Debate del Estado de la Nación, y por nuestro presidente al Sr. Rodríguez Zapatero, en su reciente visita, y sigue la línea de los de reconversión de los sectores del carbón, naval y otros.
En cuanto a la conectividad aérea, llave de nuestro desarrollo futuro, mucho se ha comentado últimamente, pero de momento poco se ha logrado. No hay más vuelos, sino menos. Sí nos consta que hay un estudio contratado, que se va a presentar próximamente. Éste tendrá que dotarse económicamente, porque si no se quedará en un estudio más para el archivo.
La promoción selectiva tiene que desarrollarse alrededor del eje principal del Plan Estratégico, que es el posicionamiento que queremos lograr destino barato, medio, o de alto nivel.
En Ashotel creemos que Canarias reúne inmejorables condiciones para poder dar un paso al frente y situarse en el más alto nivel del circuito turístico, y para conseguirlo tenemos que saber qué queremos y trabajar todos unidos.
* Presidente de Ashotel
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