M. BARROSO, S/C de Tenerife
Aunque de aspecto frágil, Katiuska Padrón y Díaz Flores es una cantante tinerfeña con una fortaleza inquebrantable, cuyo principal cualidad ha sido desarrollar una carera musical por méritos propios.
La intérprete, nacida en La Laguna, de padre herreño y madre tinerfeña, ha cosechado un gran éxito a su regreso al Archipiélago tras un largo período de ausencia. La pasada semana actuó en el Casino herreño y en la Parroquia de la Concepción de Valverde, donde cantó piezas de gospel americano. Unos días antes también hizo lo propio en la Basílica de La Candelaria y el Cristo de Tacoronte. Katiuska presume de ser la primera mujer autorizada para interpretar este género espiritual en estos tres templos católicos isleños.
Su afición por la música comenzó cuando aún era una niña y su primer contrato como profesional llegó a los 16 años. Autodidacta por naturaleza, la cantante ha una prodigiosa voz, con la que ha interpretado diversos géneros. Especialmente gospel, jazz, blues, rock y big band, de los años cuarenta y cincuenta.
Esta soprano ha trabajado junto a intérpretes de la talla de Michael Bublé, Manhathan Transfer y Albano o el reconocido músico de jazz Pat Methiny, con el que se encuentra estos días de gira por Cataluña.
Katiuska desarrolló su carrera musical en Estados Unidos, donde fue designada por la casa de discos EPE como la mejor intérprete femenina de las canciones de Elvis Presley. Ha actuado en numerosos países junto a las mejores bandas que rinden tributo al "rey del rock and roll", al que considera su mentor.
A pesar de los reconocimientos internacionales, esta artista siempre tuvo el sueño de triunfar en las islas, y a pesar de que lo intentó en más de una ocasión. ha sido en esta última visita cuando su nombre ha empezado a sonar con fuerza.
"Me siento abrumada por la cantidad de felicitaciones que he recibido, entre ellas las de los dos obispos de Canarias y el presidente del Gobierno, Paulino Rivero. La verdad es que me siento feliz", declaró emocionada.
Katiuska, que vive a medio camino entre Hawaii y Roma, donde cumple con numerosos compromisos profesionales en diversos shows, así como en la televisión italiana, admite con cierto pesar: "Es triste que valoren mi música en todos los sitios menos en el lugar que me vio nacer. Mi voz es mi embajadora ante el mundo. Nací para cantar y si no lo hago no vivo", afirmó la joven.
Entre sus próximos compromisos se encuentra la publicación de su primer disco, "Kaiuska", en el que lleva a cabo una novedosa fusión entre lírica y pop.
Otro de los proyectos para los próximos meses que le hace mayor ilusión es su actuación ante el Papa Benedicto XVI para el que cantará en el Vaticano.
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