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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Ciencia y boato

19/jul/09 07:59
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ANTEAYER, mientras caminaba por una calle cualquiera, oí como un infeliz le comentaba a otro semejante una noticia de gran importancia: "a Cristiano Ronaldo no le gusta que lo llamen galáctico". El autor de la observación, por más señas vestido con camiseta barata, pantalones de pirata y cholas -el uniforme del belillo-, hojeaba en esos momentos un periódico deportivo. "Menos mal que por lo menos compra periódicos deportivos", dije para mis adentros.

Vaya por delante que nadie es menos que nadie -ni siquiera infeliz- porque le guste el fútbol, el baloncesto o ver el Tour de Francia por la tele después de comer; afición esta última a la que se entrega Mariano Rajoy cada mes de julio con auténtico delirio. Cualquier deporte es digno de practicarse y también, por qué no, de comentarse. Quizá los "peros" haya que ponérselos al fútbol-espectáculo, al baloncesto-espectáculo o, subiendo al máximo nivel, a las olimpiadas-espectáculo, acontecimientos todos ellos en los que un gigantesco entramado económico ha reemplazado lo que antes era, pura y simplemente, sano ejercicio y competición. No obstante, ese es un asunto suficientemente trillado para que resulte necesario añadir una sílaba adicional a lo mucho que se ha escrito o dicho al respecto.

Nada más lejos de mi intención zaherir a un amplio estrato social de este país, cuya cultura es la que es y punto. Además, comentarios como el mencionado también se los he oído a ejecutivos perfectamente trajeados. Aquí no escapa nadie. Sin embargo, hay otras galaxias de las que se puede hablar. Por ejemplo, de las que recogen los sofisticados sensores del Grantecan y otros telescopios instalados en las altas cumbres de Tenerife y La Palma, no en Tejeda ni en el Roque Nublo, que son lugares apropiados para un catalejo de bolsillo pero nada más. Naturalmente, también es posible hablar de biología, de genética, de geología y hasta del cambio climático. Entre otras cosas porque el comportamiento de la atmósfera nos afecta mucho más que los caracoleos de un señor en un campo de fútbol, o sus pajas mentales acerca de si realmente es galáctico o se queda en simple estrellita.

Nos convendría, como digo y aunque sólo sea para variar, hablar alguna vez de ciencia, de literatura o de cine. Si hoy me centro en el Gran Telescopio Canarias es porque el viernes se procederá a su inauguración oficial, eso sí, con el boato que siempre han caracterizado los estrenos del IAC: presencia de reyes, ministros, premios Nobel, otros científicos de gran altura y personajes variados de reconocida alcurnia. En definitiva, el sello personal de Francisco Sánchez; esa forma de promocionar la ciencia que quedó patente en 1985 cuando se inauguraron la sede central de Instituto de Astrofísica y los observatorios del Teide y Roque de los Muchachos. ¿Merece la pena tanta batahola mediática? Algunos piensan que no; esencialmente porque están convencidos de que los gastos del sarao podrían dedicarse directamente a la investigación. Sin embargo, se equivocan.

Si el IAC y sus observatorios no se hubiesen presentado en sociedad hace 24 años con la asistencia de varios reyes y jefes de estado europeos, posiblemente el próximo viernes no habría nada que inaugurar en La Palma. Y quizá tampoco habría ningún telescopio europeo súper gigante que poner en marcha dentro de unos años sin el protocolario y coronado acto previsto para esta misma semana. Los políticos que manejan el dinero sólo participan en algo si salen por la tele. Triste, pero real; nunca mejor dicho.

Un acto, sobra decirlo, que tendrá su coste. Pronostico que no tardarán en aparecer los que se rasgan las vestiduras por estos dispendios. A fin de cuentas, el chocolate del loro siempre es escandaloso. Personalmente me parece mucho más escandaloso el hecho de que construir un telescopio con el que se podrá ver el origen del Universo haya costado sólo nueve millones de euros más que el fichaje de un futbolista destinado -el deporte es así- a estar inservible por las lesiones a la vuelta de muy pocos años. El presupuesto del Grantecan se ha situado, finalmente, en 103 millones de euros; sólo contratar a Ronaldo le ha supuesto al Real Madrid un desembolso de 94. Cabe suponer que serán necesarias muchas inauguraciones como las del viernes, amén de muchos miles de artículos y documentales de divulgación, para darle la vuelta a estos guarismos.

rpeyt@yahoo.es

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