Ha dicho Zapatero que su reparto de dinero a las regiones supone haber conformado el verdadero Estado de las Autonomías. Si Adolfo Suárez estuviera en su sano juicio le daría una patada en donde más le doliera al presidente del Gobierno. Pero qué desfachatez. Chiquita cara. Lo que ha hecho Rodríguez Zapatero es descoyuntar el Estado; hundirlo, provocar el recelo de los españoles unos con otros, empobrecer España y conseguir tal caos de desigualdades que la cosa no se podrá arreglar en un lustro ni en dos.
Si este hombre sin tino político alguno sigue en la Presidencia de este Gobierno disparatado, el país acabará haciéndose añicos. No existe ni un mínimo de cordura en sus decisiones, no las pacta con la oposición, se rige por criterios totalmente desmesurados, no consulta con la calle, no es consciente de que España se hace picadillo por culpa de su Gobierno de mediocres.
Nunca habíamos estado tan mal y las previsiones para Canarias no pueden ser peores: 20% menos de turistas entrados que en el primer semestre de 2008; un 30% de parados, según previsiones de la Cámara de Comercio, cuando llegue el próximo mes de diciembre; empobrecimiento de las empresas (se calcula que el caos del desempleo llegará cuando termine un mes de agosto turístico, sin perspectivas de reactivación económica para septiembre); una banca que no presta porque ha utilizado el dinero librado por el Estado para tapar sus agujeros más grandes, perjudicando de manera ostensible a la pequeña y la mediana empresa. Este es el panorama y no el que nos ofrece el presidente, con su sonrisa bobalicona como introducción a la banalidad.
El otro día escuché a un tertuliano decir que el único mérito de este Gobierno es que vende bien lo que no sirve para nada y que sus miembros son verdaderos artistas en el arte de mentir. Es cierto: Zapatero ha creado una escuela de mentirosos y de vendedores de humo que tienen convencido justamente a un poquito menos de medio país. No digo yo que no sea un mérito, pero da la casualidad de que España -y por arrastre, Canarias- caminan proa al marisco mientras este personaje sigue sonriendo y diciéndole a todo el mundo (porque él mismo se lo cree) que ha inventado la verdadera España de las Autonomías. Pero, ¿se puede ser tan cretino y más ostentando el cargo que desempeña?
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