Evolución continuada
Los nuevos conocimientos astronómicos, que parecen hoy tan inocentes, y, sobre todo, ajenos a cualquier cuestión moral o teológica, fueron durante siglos motivo de enfrentamientos religiosos. Desde la antigüedad se consideró al Sol un dios. Posteriormente, en las religiones europeas, el disco solar representaba la perfección de lo que Dios era capaz de crear. Por ello, cuando Galileo observó que había manchas en la superficie solar, su afirmación fue considerada blasfema. No un descubrimiento, o un error científico, sino una herejía. Algo que ofendía a Dios.
Hoy puede parecer una anécdota curiosamente peregrina, pero, en su tiempo, y en su medio, derribó la imagen de perfección que había de tener lo que se consideraba el espejo inmaculado de un Dios sin mácula. Algo grave.
Claro está que ese concepto antiguo de la Creación perfecta, concebida y ejecutada sin mácula, como correspondería a la obra hecha por un dios todopoderoso, es algo que ha ido siendo corregido paulatinamente. No es que el creador deje de ser todopoderoso, sino que algunas cosas podría haberlas hecho mejor. En fin, a lo mejor es que la Creación, probablemente, no está terminada aún. Ni lo estará en un futuro previsible. Lo que percibimos en la actualidad parece perfectible. Y eso sucede constantemente. Los atletas mejoran sus marcas, los científicos perfeccionan sus inventos. Las fronteras del futuro parecen cada vez más extensas, más esperanzadoras. Estamos viviendo en una época de evolución continuada, de creación evolutivamente constante. Donde nada es lo que era, ni será lo que fue. Todos los elementos participantes tienen su parte de mérito, consciente o inconsciente, en la evolución de un mundo futuro. La realidad es lo que tenemos ante los ojos. Los recuerdos no son como fueron los hechos vivos, sino como recordamos que han quedado grabados en nuestra mente. Los ejemplos palpables los tenemos en nosotros.
Quienes importan consignas e inculcan creencias buscan esclavos, autómatas, para ponerlos al servicio de sus propias organizaciones. El desarrollo humano está fuera de las creencias y preceptos. Las creencias dividen y estancan a la Humanidad. Quien cree lo que le digan sin ocuparse de buscar la verdad por sí mismo se petrifica en el pasado.
La evolución está en la ciencia, no en las creencias. El hombre, a través de las ciencias del conocimiento, adquiere el papel que previamente adjudicábamos a los dioses.
Quien pretenda no actuar para no posicionarse a favor o en contra de una acción determinada, ya actúa a favor del más fuerte. Con la inacción de los indiferentes, pierden los débiles, tengan o no razón. Quien no se posiciona, sabe, o debe saber, que, con su inacción, toma partido. No se puede estar invocando derechos divinos exclusivos, y pretender, al tiempo, ser parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad ha evolucionado. La adaptación y desarrollo es esencial para la pervivencia. Quien crea que ya llegó a la perfección es el peor enemigo de sí mismo. Se niega a evolucionar. Ahora sólo le queda extinguirse.
Emilio del Barco
Democracia
Supongo que será lo de siempre, un mensaje incorrecto, histriónico, chirriante, ácido como dice algún amigo. Lamentablemente, hasta ahora siempre me he quedado corto en mis avisos y previsiones. No son premoniciones. Se están poniendo las baldosas de un camino y se están siguiendo unas tendencias y pisando unos terrenos que conducen inevitablemente a unos senderos de imposible elusión. Somos como ovejas que los guardianes-pastores, con sus perros adiestrados, conducen al aprisco, y viendo cómo y por dónde nos azuzan se puede adivinar hacia dónde nos dirigen.
Ellos no lo saben, yo estoy seguro, ya que ellos desearían que fuera posible lo que están haciendo y que esa Virgen en la que no creen -dicen- se apareciera y les indicara la solución. O, lo que sería mejor, que esto fuera una pesadilla, despertarse sobresaltados y con taquicardia, sudando y agitados, pero con el descanso de saber que sólo fue un mal sueño. Ellos lo ignoran, pero, de seguir así, no tenemos más salida que despeñarnos por el desfiladero.
Por eso, decir que las crisis grandes se resuelven con enormes y graves situaciones -ni me atrevo a decir la frase entera ni quien la esbozó mucho menos- resulta "crispador". Sin embargo, lo siento por herir sensibilidades, por otro lado selectivas, tan sensibles para unas cosas y tan escamosas y blindadas para otras mucho más brutales, pero esta situación de parálisis socioeconómica, pretendiendo asfixiar a una parte productiva, al límite, para sus gastos corrientes en una gran proporción y el resto, saldo minúsculo, pera repartir en dádivas o prestaciones, algunas absolutamente necesarias, y otras absolutamente ridículas, hacen peligrar la democracia.
No participamos en la vida democrática sino una vez cada 4 años. No tenemos cabida ni opinión salvo ese día para el voto. Los políticos son profesionales de la política y la mayoría sólo viven y se dedican a ella, y eso es nefasto para los ciudadanos, y tremendamente injusto. En las comunidades de vecinos es rotatorio el cargo, y es un buen sistema.
Los políticos deben dejar la política en un tiempo prudencialmente cortísimo, y hacerse contribuyentes. Los funcionarios deben evitar ser políticos, y si lo son deberían dejar el funcionariado, o la política. Luego de un tiempo, dejarlo y dedicarse a contribuir, no a gastar presupuesto. Si se consolida la idea de que se llega a esta ruina social, económica, financiera y vital, en democracia, puede que nostálgicos de todos los colores, desde franquistas hasta castristas, desde fascistas hasta comunistas, maoístas y salinistas, empiecen a vender burras viejas de malos recuerdos y peores consecuencias.
L. Soriano
Caritas in Veritate
Caritas in Veritate es el título de la nueva Encíclica de Benedicto XVI, entregada a los medios de comunicación el día 7 de julio. En los dos primeros párrafos dice: "El amor -caritas- es la fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, al realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad, y aceptando esta verdad se hace libre". La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Todas las responsabilidades y compromisos trazados por sus instrucciones provienen de la caridad que, según la enseñanza de Jesús, es la síntesis de toda la Ley. Si se entiende, valora y practica la caridad a la luz de la verdad contribuiremos a mostrar su capacidad de dar razón y concretar cómo se ha de plantear la vida social. Más adelante hace una amplia referencia a la Encíclica Populorun progressio en la que Pablo VI hablaba del progreso de los pueblos, buscando un desarrollo humano integral que debía iluminar el camino de la Humanidad en vías de unificación, lo que en la actualidad lleva a una sociedad, cada vez más globalizada, que nos hace más cercanos, pero no más hermanos. Interesante el capítulo El desarrollo humano en nuestro tiempo, en el que habla de cómo el hambre persiste y amenaza con acentuarse en muchos países pobres. Va analizando diversos problemas como el derecho al agua, al trabajo? o precisa entre qué límites deben manejarse los distintos aspectos que regulan la vida económica, financiera y comercial del planeta; y el cuidado especial que hay que tener para conservarlo y no arrollarlo por abuso en su explotación.
José Luis Mota Garay
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