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G. MAESTRE, S/C de Tenerife
El concurso de adjudicación de farmacias y los criterios de baremación elaborados por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias en 2001 continúan estando en tela de juicio después de que el Tribunal Supremo lo haya anulado después de ocho años de litigio. En concreto, y aunque el fallo del Supremo se refiere a un defecto formal como causa de nulidad, puesto que los de fondo se argumentaron con posterioridad, el despacho de abogados Munguía y Melián expone graves fallos en el procedimiento relacionadas con la carencia de objetividad, igualdad y transparencia.
"El Supremo ya ha anulado el concurso por una cuestión de forma, pero eso no quita que hubiera otras tantas de fondo en las que no entró porque, al anular todo el concurso, ya no era necesario", explica el abogado Juan Carlos Melián.
Así, los letrados presentaron una solicitud de suspensión administrativa ante la mencionada consejería tras comprobar que al menos siete de los solicitantes a los que se les adjudicó un establecimiento farmacéutico no cumplían con las bases oficiales.
"Se infringió la convocatoria de una manera clara, porque aunque se exigía que los solicitantes no debían ser titulares de una autorización de farmacia en los tres últimos años anteriores al plazo de presentación de las instancias, al menos cuatro de ellos incumplían este requisito", explica Melián, que añade que "estos hechos fueron especialmente graves, porque cada uno de estos concursantes pudieron elegir farmacia en un puesto que no les correspondía porque ni siquiera tendrían que haber entrado en esa lista; no lo decimos nosotros, sino que existen certificaciones expedidas por el Colegio Oficial de Farmacéuticos".
Munguía y Melián también pidieron la anulación en el caso de dos farmacéuticos militares sin responsabilidad directa en el despacho de medicinas y dedicados principalmente a la óptica y a los análisis clínicos y que, en el momento de entrar a formar parte del concurso de adjudicación, ni siquiera estaban colegiados, según demostró el despacho de abogados.
A los que se unió el caso de una mujer a la que se le concedió una alta puntuación en la baremación, lo que se tradujo en la posibilidad de estar entre las primeras personas que eligió farmacia, y que no aparecía como colegiada, ni siquiera en la actividad de docencia a la que se dedicaba.
"Nosotros actuamos a las órdenes de nuestro cliente que vio que aunque tenía una trayectoria intachable dedicado a la farmacia, las bases creadas parecían estar directamente elaboradas para impedir que consiguiera una buena puntuación. Nuestra sorpresa fue cuando, una vez interpuesto el procedimiento por una causa formal, comenzamos a analizar el fondo y nos encontramos con multitud de irregularidades".
Sentencia seria
No obstante, Melián se muestra molesto con aquellas personas que han tratado de quitarle importancia al fallo del Supremo por reconocer tan sólo un fallo de forma.
"El tribunal se ha pronunciado sobre ese asunto porque fue el primero que denunciamos, pero hay que tener en cuenta que una causa formal no es menos seria que una de fondo, porque si hubiera sido el Gobierno y no el consejero de Sanidad el que convocó el concurso se hubieran dado todas las garantías, porque habría tenido que pasar por el Consejo Consultivo y se hubieran detectado estos fallos".
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