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EL DÍA, Puerto de la Cruz
La emoción, el fervor y el júbilo envolvieron ayer la procesión marítimo-terrestre de la Virgen del Carmen y de San Telmo. Unas 35.000 personas arroparon a las veneradas imágenes en su trayecto desde la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia hasta la capilla del muelle pesquero donde los cargadores que las portaban efectuaron una pausa para escuchar el tradicional "Ave María" del cantante Chago Melián, y descender hasta la arena de la playa para embarcarla en la "Nueva San Ramón", que sustituye a "La Marina". Este cambio fue decidido en la última asamblea de los cargadores de la Virgen del Carmen, mediante sorteo.
La comitiva institucional de la procesión marítimo-terrestre estaba encabezada por la alcaldesa, Lola Padrón; la corporación municipal, la reina de las Fiestas de Julio, Kirenia Rodríguez Martín; las hermandades y cofradías y otras autoridades regionales e insulares.
La alcaldesa, Lola Padrón, acompañó en su travesía a través de la costa de la ciudad turística, para luego arribar en el muelle y proseguir la procesión por el trayecto modificado, debido a la ejecución de las obras de rehabilitación de la red viaria urbana por donde suele transcurrir la misma, como la calle San Felipe.
En esta ocasión, el trayecto de regreso al templo de Nuestra Señora de la Peña de Francia discurrió por las calles Mequinez, La Peñita, El Lomo, Pérez Zamora, plazas Benito Pérez Galdós y del Charco, y las vías Blanco, Iriarte, San Juan y Quintana,
El embarque de la Virgen del Carmen y San Telmo constituye el momento más emocionante y multitudinario del día grande de las Fiestas de Julio. Miles de personas toman literalmente la playa para acompañar y rendirle homenaje, donde el público, y muy especialmente los cargadores, los marineros y vecinos de la ciudad, se prodigan en muestras de cariño y en sus particulares piropos que, algunos, lejos de ser irreverentes, muestran una singular manera de expresión de la devoción popular. Desde que las veneradas imágenes se asoman a la Punta del Viento y son conducidas a través de la calle Santo Domingo hacia el muelle no cesan las canciones y vítores, las melodías que envuelven el martes del embarque, como "Carrascal, Carrascal...que bonita serenata..."; "No pasa nada, la Virgen está embarcada" o "Viva la Virgen del Carmen, Carmen, patrona de los marineros...". Cuando llega a la altura de la capilla del muelle, por unos instantes, se produce un silencio, hasta que se dejan oír las voces inconfundibles de Tony Acedo y Chago Melián. Luego, otra vez la explosión de júbilo y griterío en medio del agua del mar que salpica y el ruido ocasionado por los cohetes o voladores y de los chapuzones desde la escollera de los bañistas, que casi siempre se saldan con algún susto o herido por inmersión accidentada desde el espigón del muelle. Ni que decir tiene el jolgorio que se monta en torno a la feria del parque marítimo que cada año llena de colorido las fiestas o los miles de litros de cerveza y otras bebidas que se consumen para paliar el calor en los establecimientos de las inmediaciones de la plaza del Charco y calle de Las Lonjas.
El martes grande de las Fiestas de Julio combina lo profano y lo religioso y se establece una especie de equilibrio entre dos maneras de concebir una celebración. En el muelle prevalece el fervor popular a la Reina de los Mares y San Telmo, y en las calles aledañas la diversión en sus diferentes expresiones. EL DÍA televisión emitió una programación especial en directo desde el muelle pesquero.
El investigador portuense y colaborador de EL DÍA Agustín Armas alude a la significación del embarque de la Virgen del Carmen. Apunta que con el paso de los años ha cambiado un poco el embarque de la imagen, que ahora se efectúa a través de la playa y no desde las escalinatas del muelle. "Tiene un atractivo especial -agrega- por la arena, la gente se entusiasma más y es mucho más bonito".
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