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Sinfonía de una injusticia

Luminita Oana es una violinista rumana afincada en Tenerife que dedicó la mayor parte de su vida a la música. Tras una enfermedad, ahora no le reconocen su incapacidad laboral.
12/jul/09 07:43
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ÓSCAR MARTÍN, Tenerife

Luminita Oana Vasil es una rumana residente en Tenerife que, desde 1991, ha dedicado la mayor parte de su vida diaria a la música en calidad de profesional. En concreto, y desde 1993, formó parte de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) como violinista, además de profesora en el Conservatorio de la Isla.

Pero de la noche a la mañana, esta apasionada de su instrumento vio truncada su carrera. Fue en 1999 cuando comenzó a padecer serios problemas de salud, y después de someterse a distintas pruebas médicas, un neurocirujano le comunicó que tenía que abandonar su violín del alma. Y así fue.

O sea, poner fin a un gran sueño que, poco a poco, fue terminando en una verdadera pesadilla. La protagonista de esta historia, que dedicó 39 años de su vida a la música, no tuvo otro remedio que plantearse una nueva vida. Asegura que en 2001, un tribunal médico le concedió la incapacidad permanente y total por enfermedad profesional, pero que, sin embargo, al año siguiente, tal y como mantiene Luminita Oana, el mismo tribunal le comunicó el alta laboral por curación, algo que nunca ha llegado a entender la afectada.

La violinista tuvo que reincorporarse al puesto de trabajo, aunque recurre a una baja laboral. Y es que, según añade, no tenía fuerzas para recuperar su instrumento del alma. "Cada mañana me levantaba con un dolor de cabeza, fue un trauma. El neurocirujano dijo que me había entrado una depresión cuando dejé el violín", señala mientras llora.

"Volví a trabajar durante diez días. Fue un calvario. Recuerdo que intenté aguantar, puesto que fue durante el mes de la ópera. Era el primer turno, intenté aguantar la primera ópera, pero luego no resistí y me fui a urgencias. Tuve mareos y dolores...".

Esta mujer, casada y madre de un hijo, ha vivido un auténtico calvario, pues se ha topado ante lo que ella misma considera como una injusticia.

En este sentido, esta vecina de la Isla manifiesta que llegó a presentar una demanda tanto al INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social y de la Tesorería), así como al Cabildo Insular de Tenerife con la finalidad de reclamar sus derechos. En la actualidad, mantiene, está esperando a la resolución de una sentencia, pendiente aún de un informe médico.

En marzo del presente año, prosiguió con su relato, el tribunal médico la observa de nuevo y le deniega la incapacidad y, por tanto, le da el alta para regresar al trabajo. "Recurrimos y nos responden que mantienen el alta". Luminita Oana se está planteando iniciar una huelga de hambre. Estoy pensando ir a la plaza de España. Lo estamos pasando muy mal", asegura.

Su familia ha sufrido una etapa de auténtico tormento. "No entiendo cómo el tribunal médico no ha tenido en cuenta los informes", lamenta la ex violinista. Y es que toda esta amarga aventura ha supuesto un antes y un después en su vida.

"Dejé mi trabajo con toda mi alma. Me dijeron que se había acabado mi etapa del violín, y ahora, de verdad, me siento como un cero a la izquierda. Estoy derrotada". Luminita Oana seguirá luchando hasta el final, pues considera que todo ha sido muy injusto.

 

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